VIVIR DE LOS PARTIDOS.- La política actual, al nivel de un basurero.

Dice la Historia que al ser invadido el país por las tropas francesas que llegaban para imponer al archiduque de Austria, Maximiliano de Habsburgo, como emperador de los mexicanos, el general conservador Miguel Negrete, quien había combatido a Benito Juárez en la Guerra de Reforma, acudió de inmediato a poner su espada a las órdenes del gobierno republicano, encabezado por Juárez. Al ser cuestionada su decisión por algún compañero conservador, Negrete respondió con su célebre frase: "Yo tengo Patria, antes que Partido". En la batalla del 5 de Mayo de 1862, el general Negrete se distinguió en la defensa del fuerte de Loreto, siendo decisiva su intervención para lograr el triunfo sobre las armas francesas.

Viene a cuento este hecho histórico, para señalar la manera viril y respetable conforme a la cual se manejaban nuestros antepasados, en los momentos difíciles que vivía la nación. La filiación partidista era secundaria, cuando los interesas de la Patria se encontraban amenazados.

Hoy, cuando vemos las formas serviles usadas por el gobierno en turno, para conseguir la gracia del presidente de la Unión Americana; cuando somos testigos del remate de los recursos naturales de la nación, vía Reformas Estructurales; cuando atestiguamos que el primer mandatario del país, tiene de invitado de honor en el festejo de la independencia nacional, al Secretario de la Defensa Norteamericana, James Mattis; o cuando vemos incrédulos como Peña Nieto le da la mano al genocida sionista Benjamín Netanyahu, adquirimos conciencia de que las formas políticas, éticas y morales de la clase que gobierna actualmente, se encuentran degradadas y envilecidas totalmente.

Y no solo el partido que gobierna actualmente en nuestro país, presenta esta imagen decadente; los Partidos que firmaron el Pacto por México, usando un membrete que pretende definirlos como defensores del interés nacional, renunciaron en colectivo a la dignidad que como mexicanos pudieran haber tenido; avalaron en conjunto el mayor saqueo de nuestros recursos, legalizando lo que no puede ser visto sino como el mayor robo al pueblo de este país.

Para el político actual, la Patria nunca es primero; lo que interesa, lo que le importa es su beneficio personal. Somos testigos desafortunados de una política nacional de la peor calidad. No existe respeto al país y ni siquiera lealtad al Partido. Un militante puede estar hoy defendiendo las banderas de la izquierda nacional y mañana, si hay beneficios de por medio, cambia su visión del mundo y se inclina sin recato alguno por las formas de la derecha panista o priista que requieran de sus servicios. Si fuera el caso de una persona, se entendería que siempre hay excepciones; pero cuando todo el PRD se une al PAN en calidad de comparsa, queda claro que no estamos hablando de un caso aislado, sino de una regla de conducta general.

El caso de Ricardo Monreal, también resulta ilustrativo en cuanto a la lealtad a una causa. Es comprensible que no puede haber lealtad absoluta a una persona, porque como seres humanos, somos falibles y nos equivocamos. Monreal puede estar en desacuerdo con Andrés Manuel sobre situaciones que le afectan personalmente y eso es entendible para todos; incluso si su molestia es contra determinadas personas en la dirigencia del Partido, se entiende también. Pero que Monreal pretenda demandar ante las autoridades electorales a Morena, afectando un proyecto político que defendió desde su inicio, no se comprende en modo alguno. Mientras su pelea fue dentro del Partido, su posición resultaba válida, aunque no estuviera apoyada por buena parte de la militancia. Salir al exterior y acudir a una autoridad electoral que está cien por ciento cargada a favor de la derecha neoliberal, es traicionar las ideas por las que él mismo peleó hasta el día de hoy. Sabemos que en el Estado de México, esa misma autoridad electoral avaló el fraude en favor del PRI y de Alfredo del Mazo; repudiamos a esta burocracia sumisa y tramposa que se presta a todo, con tal de conservar sus beneficios de grupo. No puede ser que a unos días de consumado el fraude, un militante de Morena acuda a esta corrupta autoridad, solicitando justicia en su causa personal dentro del Partido.

Seguramente Monreal optará por defender otra bandera en el futuro próximo; la pregunta es ¿se prestará al juego de la derecha neoliberal, que hoy maneja el Frente Ciudadano con un PAN de extrema derecha y un PRD al que de izquierda no le queda sino su remoto pasado? ¿Será uno más de aquellos que han abandonado toda ética política, para formar parte del grupo de vividores del poder? ¿Trabaja ya como infiltrado en Morena, pretendiendo hacer todo el daño posible, antes de cambiar de bandera? En pocos días se despejarán estas dudas.

Lo que si es cierto es que estos ejemplos a nivel general, se replican en todo momento en las esferas inferiores de nuestra decadente clase política; en los Congresos, en los gobiernos estatales y municipales, en los partidos políticos a nivel local, la historia es la misma. La causa nacional no importa; el interés personal desplazó enteramente cualquier valor ético, moral y humano que pudiera estorbar al político, en su afán de riqueza y bienestar.

La frase de hoy no es más: "Yo tengo Patria, antes que Partido". Nuestros políticos la cambiaron por la más provechosa: "Yo tengo intereses personales, antes que Patria y Partido". El color de la camiseta es lo de menos; los valores personales no importan; la identidad nacional se perdió en el trayecto. Esa es la mentalidad del profesional de la política hoy en día; por eso urge un cambio en el 2018. Un cambio real, que deje fuera a toda esta generación perdida, que solo ha causado desgracia al país y a los mexicanos honestos que vivimos en su territorio.