AMLO Y LA ESTRATEGIA DE PERDÓN Y OLVIDO

19-AGOSTO 2016

Hace pocos días, en una reunión con empresarios realizada en el puerto de Acapulco, Gro., Andrés Manuel López Obrador dijo ante integrantes del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) que de llegar a la presidencia de la República, no habría en su administración "cacería de brujas" y que se ofrecía desde hoy el perdón a todos a quienes hubieran participado presuntamente, en actos de corrupción (pues de esto estaba hablando ), incluido en este perdón, el actual presidente Enrique Peña Nieto. Aclaró que ofrecía el perdón, pero no el olvido.

¿Qué sucedió después de esta declaración? Pues que buena parte de la prensa nacional, incluida la que se considera de izquierda, o al menos no tan afín con el gobierno neoliberal en turno, protestó airadamente por dicho ofrecimiento, manifestando que era lamentable que André Manuel pudiera proponer semejante despropósito. Y esto, expresado de manera contundente y convencida. ¿Cómo apoyar a un candidato que de llegar a la presidencia, no actuaría severamente contra los corruptos del país? ¿Cómo podían ser perdonados todos estos presuntos delincuentes?

Sobre el particular, es conveniente tener presentes varias cosas. Andrés Manuel siempre se refirió al perdón, pero con la aclaración de que no habría olvido.

¿Qué quiso decir con esto? Que todo el periodo de corrupción que significaron los gobiernos emanados del PRI y del PAN, no se olvidaría; que en adelante, se deberá tener presente siempre este periodo, para que no vuelva a repetirse el envilecimiento de la Administración Pública, al grado de desfachatez en que lo vive hoy México, donde cualquier acción del gobierno está sujeta a las reglas corruptas que operan en la práctica; desde la impartición de justicia, hasta el trámite burocrático más sencillo a realizar por el ciudadano común. Aclaró que la vida pública del país cambiaría totalmente y que la corrupción no tendrá cabida en su gobierno. Dijo que los empresarios que invierten su dinero en México, gozarán de reglas sanas, alejadas en todo de las prácticas corruptas de los gobiernos anteriores.

Por eso es importante tener presente que el punto de arranque del nuevo gobierno, de llegar a él Andrés Manuel, es el no olvidar ; porque el que olvida repite el error una y otra vez.

Ahora bien, ¿es tan importante no conceder el perdón a quienes asaltaron por decenios al país, cobijados por el aparato administrativo y judicial que ellos mismos crearon? O dicho de otra manera: ¿qué es más importante, arrancar una nueva etapa de gobierno en México, sin el peso de todo lo ocurrido durante la negra época del PRIAN y poniendo reglas sanas que reencausen el crecimiento saludable de México, o fatigarse en persecuciones judiciales contra el sinfín de elementos corruptos formados en la cloaca prianista? Esos servidores públicosnecesariamente no volverán a operar en adelante y estarán marginados de la política y la economía en base a lo negro de su perfil y su pasado inocultable. Creo que la apuesta de Andrés Manuel va por esta ruta; crear un gobierno sano, sin cargar con el peso de un pasado que desgaste y entorpezca su libertad de acción. Además de que no dijo que no se actuaría en todos los casos, sino simplemente que no habría plena cacería de brujas.

Hay otra cosa además. Lo curioso de toda esta descalificación a la medida propuesta por Andrés Manuel, es que la formulan muchos periodistas, analistas y comentaristas que lo criticaron severamente en el 2000, por negarse a formar una alianza con Vicente Fox, para sacar al PRI de Los Pinos. En ese entonces su argumento era el de que todo procedimiento, toda acción eran válidos, si se traducían en la terminación del periodo priísta; ahí si se valía todo y si un otorgamiento de perdón se hubiera planteado entonces, nadie lo hubiera cuestionado o se hubiera molestado con Andrés Manuel, si él hubiera expresado esa idea. Es más, una alianza con el PAN se veía sumamente razonable y se apostaba por esta acción inmediatista, como la solución más sana. Una alianza que Andrés Manuel rechazó rotundamente.

¿Será que hoy en día la salida del PRIAN del gobierno mexicano ya no es tan necesaria? ¿No urge terminar con el periodo de corrupción que vive México actualmente? ¿Vale más la cacería de brujas que la creación de una nueva estructura de gobierno, donde no se arranque con un periodo de ajuste de cuentas entre perseguidores y perseguidos?

Al menos a mí, el inicio de gobierno que propone Andrés Manuel, si Morena lo lleva a la presidencia, me parece sano y correcto. Que se juzguen aquellos casos significativos y emblemáticos que requieren reparación y justicia inmediata, pero que se deje en el pasado el saco de suciedad que se creó por culpa de las reglas de diseño político prianistas; ésas a las que debieron ajustarse empresarios, nuevos cuadros políticos , autoridades menores y ciudadanos comunes, porque así operaba el sistema entonces y no había otra vía de solución o supervivencia. Perdón si, olvido nunca.

Tengamos presente que de continuar gobernando el PRI o el PAN, cada seis años habrá perdón total y también total olvido.

MALTHUS GAMBA


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