CLAROSCUROS EN MORENA


Fue Sheinbaum. Después de la expectativa generada por la encuesta que preparó en forma por demás confidencial, el Comité de Encuestas de Morena, que encabeza Pedro Valencia, se tienen resultados sobre los cuales, habrá que hacer las lecturas correspondientes. Por una parte, se trata de información proporcionada después de efectuado el ejercicio referido; se tienen datos parciales al respecto, pero no se conoce con certeza la metodología empleada en el proceso encuestador. Sobre los datos que se conocen, son relevantes los siguientes:

  • Pregunta.- ¿A quién prefieres como candidato de Morena para la Ciudad de México? 37% contestó "No sabe" o "No contestó", el 22% contestó "ninguno", el 15% Claudia Sheinbaum, el 10% Martí Batres, el 9% Ricardo Monreal y el 4% Mario Delgado
  • Significa esto que del Universo encuestado por el Comité de Morena, el 59% no dio una respuesta favorable, en favor de alguno de los candidatos señalados. Este es un dato bastante significativo.
  • Solo el 38% de los encuestados, respondió positivamente, en apoyo a una de las opciones políticas que competían.
  • Hay un faltante del 3% que no aparece, según los informes proporcionados por los mismos candidatos, al final del proceso; específicamente por Martí Batres. Es un dato irrelevante y que no modifica en algo el resultado.

Podemos señalar entonces que el porcentaje de ciudadanos que se negaron a responder a la encuesta es alto; casi un 60% del Universo contemplado.

Ahora bien, en cuanto al resultado obtenido, no podía haber sorpresa, pues se sabía que cualquiera de los cuatro contendientes en cuestión, tenía los méritos suficientes para representar a Morena del mejor modo posible, rumbo a las elecciones del 2018. Claudia Sheinbaum es una digna candidata del Partido.

Pero ¿qué más hay con la encuesta y después de la encuesta? ¿Qué deja este ejercicio dentro de Morena?

Para la militancia, asumir con satisfacción el resultado, dar vuelta a la hoja y seguir trabajando por la unidad del Partido. Para los simpatizantes las cosas son un poco diferentes. Si bien es cierto que se usa el eufemismo "coordinador" para el ejercicio de nombramiento realizado, en los hechos se trata de la designación del candidato de Morena, para competir en el 2018 en la capital del país. Y aquí comienzan los problemas.

Es notorio que ciudadanos que comparten con la militancia el apoyo a Morena, sienten en este momento que la elección del candidato no fue del todo clara. No se dieron mayores datos de cómo se efectuaría la consulta ciudadana y por lo mismo, queda la idea de que se actuó dentro de un círculo muy cerrado dentro del Partido, excluyendo al ciudadano común de información que debió estar a disposición de todos. Verdad es que cada Partido tiene sus mecanismos particulares de elección y que el consenso y la encuesta son herramientas que desde el 2012 viene usando Morena. Pero uno se pregunta ¿Para qué hacer un ejercicio ciudadano de esta naturaleza, si se deja desde el inicio sin datos a los posibles votantes? ¿Tiene sentido? ¿Qué caso tiene un mecanismo que al final resulta cuestionable para muchos? Ayer mismo, el padre Solalinde, simpatizante indiscutible de Morena, tuiteó lo siguiente: "A los partidos. Si no son capaces en democratizar y limpiar procesos internos de corrupción, menos podrán con un país que se cae a pedazos." Cada quien dará la lectura que juzgue conveniente a este comentario, precisamente en esa fecha y con los eventos políticos que se verificaban en el momento. Por otra parte, a pregunta de un ciudadano en el sentido de que si es verdad que "Andy" (Andrés Manuel López Beltrán) lo decide todo dentro de Morena, Héctor Díaz Polanco responde con un tuit que dice: "No es así. Internamente, Morena es muy compleja. Salud." ¿Es necesaria una organización "compleja" dentro de Morena, que es un Partido que lucha por un cambio político? Quizá la militancia entienda bien de que se trata toda esta compleja arquitectura, pero el ciudadano común tiene la impresión de que las cosas no se hacen con la claridad deseada.

Por último, están las declaraciones de Ricardo Monreal, uno de los concursantes para la candidatura por la Ciudad de México, vía Morena; en víspera de los resultados finales y ante los señalamientos periodísticos de un posible "dedazo" de Andrés Manuel, declara: "AMLO debe tomar la decisión con la cabeza, no con el corazón", en referencia a Claudia Sheinbaum. Al simpatizante no le queda claro entonces si efectivamente hubo dedazo de por medio, o si se trata de una estrategia poco ética de parte de Monreal.

Al final, hay varios aspectos poco claros que hacen del consenso y la consulta, tal y como se practican dentro de Morena, herramientas que dejan mucho que desear a la hora de presentar resultados. Incluso se maneja como posibilidad real, la salida de Ricardo Monreal de las filas morenistas, lo cual no beneficia en nada al Partido.

Si sumamos todo lo anterior, el resultado para los simpatizantes de Morena no da una cifra tan positiva como se hubiera querido. 60% de no participación, o participación negativa en la encuesta, es una cantidad preocupante; la poca claridad en el manejo de la información que circuló a nivel general, para definir al ganador, también es un dato que deja varias dudas. De Ahí nacen los rumores de la derecha neoliberal, sobre posibles actos autoritarios por parte de Andrés Manuel. Además se propicia que algunos de los participantes perdedores, manifiesten de algún modo su inconformidad con el proceso y difundan la idea de falta de unión dentro del Partido, al señalar que las decisiones cupulares existen también al interior de Morena.

Díaz Polanco tuiteó ayer mismo, respondiendo a un ciudadano que le preguntaba si los procedimientos en Morena no podían y debían ser más sencillos: "Para los que esfuerzan en comprender, y no inventar, es transparente y muy novedosa. Los prejuiciados, se llevan frentazos."

Si de verdad existe en Morena esa Nomenklatura que establece mecanismos, programas internos, normativas, procedimientos y demás herramientas constitutivas del Partido, esta selección de candidatos para la Capital del país, debe dejarles claro que el ciudadano de a pie no vio con tanta claridad y novedad el procedimiento que se tiene establecido para estos fines. Podrá ser todo lo de vanguardia que se quiera, pero al final, deja muchas dudas. Si no existe esta cúpula dirigente que todo lo controla, es responsabilidad de toda la militancia en el Partido, realizar los ajustes correspondientes. Nadie gana con estrategias caducas, que huelen un poco a naftalina y que en nada contribuyen a la credibilidad del Partido-Movimiento que todos queremos construir.

Al final, quienes deben quedar contentos y conformes son los ciudadanos, no los grupos al interior de Morena que tendrán mucho conocimiento de la burocracia interna del Partido, pero que carecen de las herramientas para presentar sus procedimientos de manera clara y sencilla a la sociedad que simpatiza enteramente con el proyecto político ganador, que encabeza López Obrador.