LA INFECCIÓN DE MEADE.- Artículo de Malthus Gamba


#ConElCorazonALaIzquierda


Cuando un enfermo contagioso te dice que no te preocupes, que la enfermedad que padece en realidad es inofensiva en su caso, ¿le crees?

Si aparte, intenta convencerte que el estar vinculado al padecimiento, lo convierte en la persona más calificada para generar una cura ¿le tienes confianza?

Pues esto es lo que intenta hacer José Antonio Meade, con su endeble campaña presidencial: convencernos de que, no obstante provenir de gobiernos del PRI y PAN, que han resultado desastrosos para la nación, él es el candidato perfecto para terminar con la corrupción, impunidad, pobreza y violencia que aquejan a nuestro país.

Es lo mejor que pudo estructurar el PRI, para enfrentar al nuevo Proyecto de Nación que presenta López Obrador. Una farsa en la que lo único que sobra, son los lugares comunes, las promesas vacías y las mismas propuestas que han defendido Peña Nieto y el gabinete de corruptos que asumen el control del país actualmente.

A la falta de carisma del candidato, hay que sumar la pobre oferta política que Meade brinda al votante. Su principal eje gira en torno a la corrupción. Dice que acabará con ella.

Pero, ¿cómo lo hará si defiende a diario a los políticos del PRI y asegura que, como Secretario de Hacienda, jamás observó conductas delictivas por parte de los integrantes del gabinete peñista, ni tampoco de los gobernadores que hoy se encuentran en la cárcel, o prófugos de la ley, por delitos que afectan las finanzas nacionales? Aplicar la Ley, requiere verdadera imparcialidad y José Antonio Meade carece enteramente de ella. Es un alfil del PRIAN, un técnico financiero acostumbrado a ejecutar lo que se le ordena, sin importar mínimamente los factores éticos o de conciencia. Es un soldado más del sistema, dócil, de una moral muy relajada y con un torcido concepto de lo que significa justicia.

Meade es parte del mal que padece México. En cierta medida, hoy encarna lo medular de esta enfermedad, al estar rodeado de personajes oscuros como Aurelio Nuño, Ochoa Reza, Lozano Alarcón, Eruviel Ávila, etc. La línea que sigue su campaña, la diseñan y aprueban Peña Nieto y Videgaray, que intentan mantener el poder real en el siguiente sexenio, usando a este pobre candidato como careta.

No hay cambio posible con Meade. Es solo un engrane más en la maquinaria corrupta que representan el PRI y el PAN. Sería un presidente sin identidad propia, sujeto a las directrices que marquen los tecnócratas que destruyen, para su beneficio, al país.

Toda la campaña de Meade, girará sobre un eje en el que se repetirán las mismas promesas que hizo Peña Nieto hace seis años. ¿Qué cumplió en relación a todos esos compromisos contraídos? ¿Hay beneficios concretos que agradecer, o estamos peor que hace un sexenio?

En este momento, las encuestas y sondeos marcan una amplia ventaja de López Obrador, sobre el resto de los candidatos a la presidencia. Pero si tú no crees en esos ejercicios estadísticos, realiza tu propia encuesta: pregúntale a tu bolsillo si le alcanza bien para cubrir todas tus necesidades reales; pregunta a tu carro si el precio de la gasolina no le afecta significativamente; o piensa si el pago de la luz, renta y gas doméstico no han tenido incrementos desproporcionados que desbalancean tu economía familiar.

Todo esto va a continuar con Meade, por muchas promesas que haga. El contagio neoliberal que padece, es crónico. El liberalismo produce enormes cantidades de pobres y un reducido grupo privilegiado, que concentra la riqueza nacional. Meade es parte de ese pequeño grupo.

La única cura verdadera está en el cambio de modelo político-económico y esa bandera, únicamente la enarbola Morena, con López Obrador como presidente.

Así que, si en realidad te interesa salvar al país, el camino a seguir es claro. No más neoliberalismo opresor; no más tecnócratas en el poder. Sí al cambio sano, con una política encaminada a resolver los problemas de quienes menos tienen, sin corrupción y con finanzas sanas.

Han sido décadas de soportar al PRIAN y sus mentiras. En la siguiente elección, México puede dar el viraje hacia un nuevo proyecto de vida, que tenga como prioridad el bienestar de todo mexicano.

Piénsalo y vota a conciencia.