EL FRAUDE

No sé bien en qué momento tomó posesión de nosotros la desesperanza. La lucha contra el gobierno duró meses; participaron en ella sociedad civil y militancia del Partido, con el fin de posicionar a nuestra candidata adecuadamente; después de cada debate público, o luego de algún evento masivo en el que los convocados aplaudían convencidos la propuesta política del Partido, la seguridad del triunfo invadía por igual a militantes y simpatizantes; el triunfo sería nuestro y solo faltaba consolidar el mismo el día de la votación. Si la presencia en las urnas resultaba masiva, difícilmente habría oportunidad para que el gobierno y su Partido consiguieran imponer a su candidato por la vía del fraude.

El día esperado llegó y a partir del comportamiento registrado en las casillas, de acuerdo a los reportes constantes que recibíamos por Redes Sociales, la certeza de que las cosas serían diferentes, aumentaba; estábamos seguros del triunfo de Morena en el Estado de México. Fue una tarde de regocijo y esperanza para la mayoría de nosotros; no obstante la compra de votos, la participación indebida de funcionarios públicos, para impulsar al candidato oficial, resultaba obvio que la respuesta ciudadana era marcadamente a favor del cambio; el PRI y el PAN perdían Municipios emblemáticos como Naucalpan, Ecatepec y Tlalnepantla que por tradición, habían sido territorios gobernados por el oficialismo histórico. Todo indicaba que se había conseguido una victoria rotunda, la cual señalaba el principio del fin de los partidos corruptos.

Lo que sucedió después es un trauma que aún no hemos superado del todo; la fiesta se tornó en incertidumbre primero y desencanto al final. Lo que parecía un triunfo indiscutible para Morena, según las apreciaciones iniciales, fue mutando al avanzar el conteo rápido del PREP, en una incomprensible ventaja para el partido en el gobierno; cifras que no cuadraban según las sumas ciudadanas, las explicaba el Instituto Electoral del Estado de México, como algo natural, de acuerdo a la operatividad del software diseñado para la elección. El resultado final de este conteo, fue en favor del candidato impulsado desde el gobierno.

Nos dañó mucho comprobar -a pesar de que sabíamos de antemano que esta posibilidad existía-, el tamaño del desprecio que el gobierno tiene hacia a la voluntad popular; entender que el fraude era la vía elegida desde el inicio por el PRI gobernante, para mantener en su poder una Entidad que les resulta especialmente importante -será el refugio de esta clase política, una vez terminado el sexenio-.

Lo que siguió y sigue hasta el momento, es la defensa del voto popular, en todas las instancias de gobierno que puedan revertir el triunfo fraudulento del primo del actual Presidente de la República; se han presentado pruebas contundentes que evidencian el fraude cometido; el Tribunal electoral del Estado de México, ha desechado en su totalidad estás impugnaciones; el INE, al parecer, no encuentra elementos que confirmen el robo de la elección -cuando se busca evidencia con los ojos vendados, es natural que esto suceda-.

Queda el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como última instancia para declarar la nulidad de las pasadas elecciones y convocar a un nuevo ejercicio electoral en el Estado; desafortunadamente sabemos cómo está conformada esa institución y de verdad se ve difícil alcanzar justicia a ese nivel.

Por eso la desesperanza nos cubrió como una capa, que apagó el fuego del cambio que vivía en cada uno de nosotros. Cuesta trabajo superar momentos como el que les narro; es difícil asimilar una realidad que pareciera, se burla de nosotros. Es natural sentirse traicionado y vencido por acontecimientos que escapan a nuestro entendimiento y control. Pero esto es pasajero y al final, después de la tempestad, no llega la calma, sino el deseo de reiniciar la batalla y destruir definitivamente al sistema político que tiene la idea equivocada de que su reinado será eterno. Muchos comenzamos a ver otro panorama, repleto de nuevas posibilidades y acciones.

La lucha en el Estado de México no ha terminado; hay que agotar todos los recursos nacionales e internacionales para evidenciar el fraude perpetrado; hay que exigir justica sin descanso y no permitir el atropello priista. De darse el ilegítimo triunfo oficial, no podemos permitir que el priista espurio gobierne con tranquilidad y de acuerdo a las políticas corruptas que acostumbra la clase privilegiada de Atlacomulco; el frente social debe mantenerse y empujar fuerte para que el cambio se dé, aún con el PRI en el gobierno; la exigencia social debe ser arma permanente. No claudicar es la consigna en adelante; el cambio ya inició y no puede detenerse.

Lo que vimos en estos comicios, nos permitió conocer la nueva estrategia priista para futuras elecciones; no van tanto por el voto popular, sino por el triunfo fraudulento, a partir del control de las instituciones electorales del país. Ese es el plan maestro que tienen preparado.

El Partido y la ciudadanía entienden ya las nuevas reglas con las que se jugará en el 2018; la contienda se dará en las urnas necesariamente y el voto masivo será un factor determinante en el resultado final. Pero habrá también otra gran batalla, al realizarse cada conteo estatal y federal, para definir ganadores. Ahí, la solidez de la estructura alterna que hayamos construido entre todos para garantizar los triunfos legítimos, será fundamental.

Para quienes creemos en el cambio que propone Morena, resulta evidente que se requiere la participación de millones de mexicanos para garantizar que en las siguientes elecciones, se respetará la voluntad ciudadana. Por eso, movimientos como el que lleva a cabo actualmente @NiUnFraudeMasMX deben apoyarse y replicarse en todo el país. El derecho ciudadano a verificar los resultados finales en cada elección, debe defenderse desde hoy en forma permanente.

El fraude es algo doloroso, desmotivante, pero no puede constituirse en una derrota permanente.

Quién piense que el triunfo ante una maquinaria tan poderosa como lo es la derecha neoliberal gobernante será fácil, conoce poco de política o es proclive a creer en los milagros.

Siento que muchos estamos recargando pila en este momento, para integrarnos a las nuevas estrategias políticas de Morena y de la sociedad civil, rumbo al 2018; en la medida que más ciudadanos salgan del terreno de la desesperanza, despierten a la realidad del momento y participen activamente en sus espacios de lucha, se abrirá la posibilidad del triunfo el siguiente año, echando para siempre de cualquier gobierno, a los culpables de la catástrofe nacional que hoy vivimos. Así vemos el futuro todos aquellos que no permitimos nos venza la derecha corrupta, o el fraude institucional.