SI PEÑA NIETO RENUNCIARA HOY

24-AGOSTO-2016

En un México imaginario, ¿qué pasaría si Enrique Peña Nieto admitiera hoy mismo que si, que efectivamente plagió su Tesis, copio descaradamente para obtener su título profesional y por lo mismo, presenta su renuncia irrevocable a la Presidencia de la República y al título de licenciado que inmerecidamente ostenta en ambos casos?¿Qué sucedería?

De inicio, un regocijo general por la caída del peor presidente que ha padecido el país en las últimas décadas. La Sociedad Civil feliz por la presión ejercida en forma general, para sacar al incompetente de Los Pinos. Una fiesta del pueblo al entender que si se puede.

¿Y después? ¿Qué nos espera en la cruda realidad, pasado todo el festejo? Pues enterarnos que otro priísta, del mismo tamaño que el anterior, con las mismas mañas, igual de corrupto, represor y tramposo se encuentra cómodamente sentado en la silla presidencial, rodeado como lo estuvo Peña Nieto, de incondicionales vividores públicos - que no servidores-, dispuestos a servirle y servirse ellos también, con la cuchara grande. Que el cambio de titular en el Poder Ejecutivo, se tradujo en un espejismo pasajero y nada más. Las Dependencias Públicas siguen operando con la misma deficiencia que antes; la corrupción no se alteró en nada; la inseguridad sigue siendo la misma; la pobreza y el hambre siguen creciendo como si nada hubiera pasado. En fin, que de muy poco, o de nada nos sirvió la renuncia de Peña Nieto.

Y no todos entenderían lo que pasó; muchos seguirían pensando que la culpa es de los políticos: todos son iguales y México no tiene oportunidades por lo mismo; quien llegue a la Presidencia, será siempre corrupto, represor y saqueador del país. Es solo una verdad; pero una verdad a medias.

No se trata de cambiar a un político del PRI o del PAN, por otro político del PRI o del PAN. Esos serán siempre lo mismo, no importa de que color se disfracen, pues representan el mismo proyecto neoliberal que está destruyendo al país. Sacar a un priísta de la Presidencia para que entre otro priísta o un panista en sustitución, es un juego que solo divierte a quienes integran el PRI, el PAN y los Poderes Fácticos; es decir, a quienes se han encargado de lucrar y vender a México, para beneficio propio.

Que se vaya Peña Nieto está bien; pero que se vaya con todo y PRI; que se vaya, pero que no regrese el PAN. Que el cambio sea total y verdadero.

La salida de Peña Nieto se verificará de manera natural en el 2018; él no va a renunciar antes, sin importar lo manchados que lleguen a estar su persona y su gobierno. La crítica nacional y la internacional no le importan mayormente; su interés político está en concretar las desastrosas Reformas Estructurales que ha implementado su gobierno, por instrucciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Su interés está en cumplir con la agenda económica que le dicta el gobierno de Estados Unidos y que se reduce a vender todo aquello que ambicionan los capitales foráneos, convirtiendo nuestro país en una Neo-República-Bananera.

La salida de Peña Nieto hoy, no sirve de gran cosa, pero su salida en el 2018 es algo diferente. Puede traducirse en un verdadero cambio que implique la ruptura con el neoliberalismo de manera tajante. No más PRI en el Ejecutivo y tampoco en el Legislativo y una depuración posterior en el Poder Judicial; no más PRI en Dependencias Públicas y Gubernaturas. No más PRI que gobierne, pero al mismo tiempo, un rotundo NO al regreso del PAN. No más de lo que ya probamos hasta la saciedad y nunca funcionó.

Se requiere un proyecto diferente, al cual podamos exigirle en todo momento claridad, honradez y disciplina financiera. Un proyecto que no repita el ciclo de vicios y corrupción que nos dejó la alternancia PRI-PAN. Un gobierno que no sea sordo ante la sociedad y ciego con sus errores; un gobierno que no responda a intereses extranjeros y no remate el patrimonio nacional.

Esa fuerza puede ser hoy en día MORENA; y digo puede ser, porque deberá concretar en la práctica el espíritu que la anima y el ideario que ha planteado Andrés Manuel: cero corrupción, estabilidad, seguridad, educación real y empleo digno como tareas impostergables.

La Sociedad Civil, debe propiciar el cambio que México requiere de manera urgente. Morena puede con mucho ser esa vía, pero siempre bajo el estricto escrutinio y supervisión de quienes lo lleven al poder. Que se apruebe revocación de mandato, para que de encontrarse a un plagiario nuevamente, se le impida representar a México, manchado por conductas delictivas cometidas desde su juventud.

Votemos en 2018 para la salida definitiva de los corruptos prianistas, de todas las áreas de gobierno mexicano. Solo así veremos un verdadero cambio.

MALTHUS GAMBA


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