LAS REDES SOCIALES Y EL VIEJO PERIODISMO

2-Sep-2016

Tras la irrupción de las Redes Sociales en la vida nacional y la difusión de la información que se genera en nuestro país y en el Mundo a través de las distintas plataformas multimedia, se está presentando un fenómeno defensivo por parte de buena parte de la prensa tradicional, tendiente a desacreditar y/o menospreciar a quienes se informan e informan a través de estas vías. Periodistas de muchos años, editorialistas, colaboradores habituales en la prensa, radio y televisión, señalan continuamente que en las Redes Sociales, hay mucha falsedad informativa, mucha imprecisión, poca objetividad y que por lo mismo son poco confiables los comunicados que se reciben y comentan en estos medios.

Raymundo Rivapalacio, Javier Cárdenas, Ciro Gómez, Carlos Marín, Loret de Mola, por citar solo a algunos, hablan de La Plaza Pública, de La Dictadura de las Redes, de La Voz Anónima, de la Crucifixión Pública, descalificando algunos de los HT y los TT que atacan abierta y libremente a las Instituciones y personajes del Estado - aquí es donde más les duele-, o a proyectos políticos que a los medios tradicionales les interesa defender o atacar, según sus intereses particulares.

Y es que antiguamente, los medios de comunicación estaban considerados como El Cuarto Poder; ellos encumbraban o defenestraban; ellos interpretaban la realidad nacional y mundial, de acuerdo a sus particulares ópticas e intereses; y el público, la Sociedad Civil, recibía esta información procesada, a medio digerir, para formarse una idea del acontecer general, a través de la óptica del periodista profesional.

¿Qué pasa ahora? Pues que el ciudadano común pasó, gracias al desarrollo creciente de las Redes Sociales, de espectador pasivo de los sucesos del día, a actor participativo en la vida diaria del país y del mundo.

La Redes Sociales, opinan y hablan de los temas que son importantes desde diferentes ópticas; unos a favor de lo acontecido, otros en contra y los HT y TT reflejan las tendencias sociales que imperan en ese momento sobre determinado hecho.

Las Redes por tanto imponen agenda; exigen a los profesionales del periodismo afrontar la realidad sin matices, sin encubrimiento, sin lenguaje torcido para desfigurar la realidad en beneficio de sus intereses particulares. Las Redes desenmascaran el doble discurso del político, refrescándole la memoria sobre su conducta particular en el pasado, su patrimonio familiar y sobre su participación política. Las Redes delatan a los medios de comunicación masiva, sobre su juego a favor de intereses de partidos, candidatos, políticos, campañas y encuestas mentirosas y se vuelven la opción más creíble sobre lo que en realidad ocurre a cada momento.

Y así como existe el periodismo viejo que ve en las Redes Sociales el enemigo a enfrentar, existen periodistas con una visión moderna, fresca y clara que han comprendido el poder que significa la comunicación por las diferentes plataformas multimedia y se integran a ellas e interactúan con ellas. Julio Hernández ( Julio Astillero), Jenaro Villamil, Carmen Aristegui, Sanjuana Martínez, Alfredo Jalife, John M. Ackerman, por citar solo algunos, tienen enorme poder de comunicación permanente con quienes los siguen y lo mejor de todo: interactúan cada noticia con la comunidad en Redes. De esta acción, se deriva la posterior difusión general de las noticias, una vez comparados diferentes criterios y formándose cada uno su punto de vista particular.

Que existen los trolls y los bots en las Redes, es cierto, pero cada quien sabe si se presta o no a sus juegos. Hay troleo muy creativo que incluso divierte. Los bots, son personal pagado que cumple una misión a favor o en contra de alguna posición o personaje y son fácilmente detectables; carecen de ideas propias y repiten mensajes en serie o slogans que les son asignados.

El viejo periodismo mira con irritación la libertad comunicativa que generan las Redes Sociales. Dejaron de ser el Cuarto Poder; ya no imponen agenda; las Redes lo hacen.

En el México de hace unos años, ellos hubieran podido encubrir plenamente a Enrique Peña Nieto por el plagio de su Tesis; hubieran defendido al Presidente por su estúpida invitación a Trump, para que viniera a insultarnos en nuestro propio país; nos hubieran presentado justificantes retóricos y mentirosos para salvarlo mediáticamente; antes se podía, ahora ya no.

Los intentos por regular a las Redes Sociales, por limitar la libertad de opinión que existe en ellas, es el intento de regresar a un pasado controlado, que podían operar gobierno y Medios Informativos con muy poca cobertura crítica, engañando al ciudadano, maquillando la información según sus intereses. Hoy las Redes Sociales ya no se los permiten. El viejo periodismo está muerto, pero se niega aun a ser enterrado. Las Redes Sociales están vivas y crecen; representan el futuro y son imparables. Que bien por quienes lo entienden así. Que tristeza por quienes prefieren morir añorando lo que se fue para siempre.

MALTHUS GAMBA

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