LOS DOS CAMINOS EN MORENA.- Un cuento.


Se conocieron en redes sociales y nunca pensaron que la relación pasara de ese simple intercambio de ideas y mensajes; la regla general en twitter es simple: poca información personal y mucho desarrollo de gustos, inquietudes y posiciones particulares. Pero resultó que ambos vivían en la misma Ciudad y esta particularidad los fue acercando de a poco; se fijaron sitio, fecha y hora para el primer encuentro y de ahí en adelante, cada uno arregló su agenda para darse el tiempo necesario y tomar el acostumbrado café semanal con el amigo recién descubierto.

La idea de un cambio social los identificaba plenamente; buenos tuiteros ambos, se apoyaban mutuamente en el quehacer en redes, difundiendo información y comentarios que evidenciaban la pobre calidad de vida que se tenía en el país; era evidente que el régimen en turno, nos conducía a un caos indeseable e innecesario y que el tamaño de la corrupción, impunidad y violencia que se vivían a diario, nos señalaban que el momento histórico de nuestros actuales gobernantes, tenía los días contados. El ciudadano común se mostraba inconforme y decepcionado; había consenso respecto a quién debía encabezar ese cambio urgente. Sabían que la oportunidad correspondía incuestionablemente a Morena, la nueva fuerza partidista.

¿Qué fue lo que sucedió entonces? ¿Porqué la amistad se enfrió tan de repente? Tal vez no era tan sólida como ellos pensaban; el hablar preferentemente de política y políticos, los hizo olvidar otros temas de la vida cotidiana también importantes; así que cuando se presentó el primer desencuentro sobre la posición de cada uno, respecto a la manera en que Morena crecía y se perfilaba para la siguiente elección, el encanto concluyó y se vieron como defectos personales los puntos de vista del entonces sospechoso amigo.

Para él, lo importante, lo fundamental, lo constituía el triunfo del Partido en las elecciones que se verificarían en unos meses; era atinado sumar todo tipo de fuerzas, sin importar procedencias o perfiles personales; sumando se ganaba poder, se alcanzaba la meta programada y ya instalada Morena como gobierno, vendría la depuración que requiriera el Partido, alejando a todos aquellos que no cumplieran con el Programa de Gobierno y Proyecto de Nación establecidos. Quien no apoyara esta posición, necesariamente se colocaba del lado de quienes estaban en contra del cambio; podían calificarse acertadamente como panistas o priistas de closet, enemigos de la causa o trasnochados que no entendían que el momento clave para el país era "ahora" y por lo mismo, no podían ser entendidas sus debilidades y dudas. O se está con Morena en este momento, aceptando la línea de acción desarrollada, o se está contra el Partido si se piensa distinto.

Ella se reía de esta argumentación, a la que calificaba de electorera; ¿en que cabeza cabía el pensar que una Fuerza Política, un Partido, se crea específicamente para una elección? ¿quién con dos dedos de frente puede creer que la vida pública de un país, depende de un "ahora", de un momento especial que supera a los demás, "únicamente" por su proximidad? La construcción de Morena va más allá de la elección de este año; es un Proyecto Nacional que intenta modificar para bien la vida del país por muchos años. Por lo mismo, resulta necesario construir con cuidado, evitando caer en la tentación del inmediatismo; alejando a toda aquella basura política que intente incrustarse en la naciente fuerza representativa, para medrar y beneficiarse deshonestamente. Si de entrada, se permite el acceso a quienes han tenido participación directa o indirecta en el caos social que vivimos, Morena iniciará su actividad como gobierno, contaminada, minada en sus cimientos y por fuerza, tendrá al corto o mediano plazo, el mismo destino que hoy encarna el PRD. La elección que se avecina es importante sin duda alguna, pero no es la finalidad de ningún Partido; se trata de crear una plataforma sólida, con la que se identifiquen los ciudadanos de aquí en adelante. Quienes miran como meta y fin el próximo 2018, no pueden ver más allá de sus narices, son elementales y rústicos, con poca visión política a futuro.

Las cesiones de café se tornaron incómodas, llegando incluso a ser desagradables; los cuestionamientos en twitter fueron cada vez más frecuentes y llegó el momento en que ni uno ni otra, hicieron la llamada acostumbrada para reunirse como lo habían hecho durante los últimos meses, para disfrutar de un espacio de amistad y camaradería. Cada uno defendió su posición en adelante, sin mirar casi las apreciaciones personales del otro. Sabían que caminaban en el mismo sentido, pero por líneas paralelas que no los aproximaban. La identificación personal se había roto, al menos por el momento y era necesario dar tiempo al tiempo. Esperar era la única receta disponible; aportar el granito de arena que le correspondía a cada uno para el bien general de la causa y esperar.

Sin decirlo, sin reconocerlo abiertamente, cada uno sabía que el punto de vista del otro era válido también; no podía excluirse el hecho de que las cosas no siempre tienen un solo rostro. En la vida, cuando se inicia un camino, no hay ruta trazada que nos indique el sitio donde se encuentra los mejores resultados posibles. Esperar entonces era lo acertado; el tiempo pone cada cosa en su lugar. Lo que queda en estos casos es seguir adelante, según la apreciación particular de cada cual, e intentar respetar las posiciones diferentes, que no son enemigas del proyecto en que se trabaja; las discrepancias al interior, no tienen porque ser consideradas como faltas propias de agentes externos.

Ellos saben que su naciente amistad atraviesa por una fase de dudas y malentendidos propios del momento. Lo que no es claro aún es cómo se definirá en unos meses esta situación. Morena habrá tomado un camino definitivo rumbo al futuro y una de las vías posibles será desechada. ¿Ganará la más razonada, la más razonable? Solo el tiempo, el trabajo y la paciencia darán la respuesta. De eso depende en este momento, el futuro de su naciente amistad también ¿cómo afrontar la derrota o el triunfo, sin lastimar a la otra parte? Un poco de madurez será indispensable, piensan ambos en su fuero interno.


Malthus Gamba