EL PRI, BUITRE EN VENEZUELA



Quien haya estado al pendiente de la política mexicana a últimas fechas, seguramente habrá observado los incansables saltos y maromas del aprendiz de canciller Luis Videgaray, para hacerse grato a los ojos de Donald Trump. Es ridículo el modo obsceno en que entiende la política exterior el funcionario mexicano. Su empeño está en ofrecer casi sin obstáculos, el patrimonio nacional, a cambio de las baratijas que el supremacista blanco pueda ofrecer a su Partido, para conservar el poder en el 2018.

Hemos visto a un Videgaray hacer el ridículo de su vida, ante una canciller preparada, valiente y patriota, como lo es Delcy Rodríguez; ahí, en la defensa de la dignidad nacional, la representante de Venezuela puso en su lugar, no solo a nuestro aprendiz de funcionario, sino a todo el grupo de cachorros, dóciles a los mandatos del gobierno norteamericano, que pretendían aislar y presionar al gobierno democrático de Venezuela.

De esta catástrofe para los fines norteamericanos y priistas, Videgaray pasó a otro ridículo similar, al descalificar a la Asamblea Nacional Constituyente, por instrucciones de su jefe en la Casa Blanca (la estadounidense, no la de Peña Nieto). Injerencista por comisión en todo lo que suene a Maduro y Venezuela, aguantó el desprestigio y la burla social dentro de México, por convertirse en un personaje oscuro, entreguista y falto de ética.

Ya puesto en ese vergonzoso camino, aceptó últimamente la comisión de viajar a la isla de Cuba, para tratar de convencer al régimen de Raúl Castro, de retirar su apoyo a Venezuela, a cambio de créditos en efectivo que le ofrecen en bandeja de plata los norteamericanos. Viedegaray es hoy en día el más servil Secretario de Relaciones Exteriores que haya tenido México en su historia moderna. Nadie había representado al país tan indignamente como este tecnócrata en desgracia. Dentro de nuestras fronteras, lo único que lo salva del desprestigio total y de la aplicación de la Ley por los actos de corrupción que hasta hoy se le conocen (como su casa en Malinalco), es ser amigo del presidente Peña Nieto. Cortados por la misma tijera, se entienden y protegen perfectamente.

Hoy está ocupado en hilvanar la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, no de acuerdo a los intereses de nuestro país, sino pensando en lo que puede agradar mejor al gobierno de Donald Trump, a quien necesitan ubicar del lado priista, para afrontar las elecciones del 2018. Sin el apoyo del Imperio, el PRI sabe que no podrá operar el fraude electoral que requiere para mantenerse en el poder. El voto popular lo perdió hace mucho tiempo, al igual que el PAN y el PRD. El reconocimiento por parte de Estados Unidos al gobierno que emane de ese fraude, resulta vital para que la comunidad internacional respalde y haga la vista gorda ante la ilegitimidad del nuevo gobierno.

El caso Venezuela, parece ser la fuente de los deseos a la que apuesta todas sus monedas Videgaray. Reuters América Latina, en su portal en twitter, da esta noticia el 23 de agosto del presente año:

  • CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - México ha comenzado a estudiar la posibilidad de reemplazar el programa venezolano de petróleo Petrocaribe si el Gobierno del presidente Nicolás Maduro se derrumba, de acuerdo con tres funcionarios con conocimiento del plan. Las discusiones sobre cómo diseñar créditos a través de los cuales México podría vender crudo y productos petroleros de bajo costo a los clientes de Petrocaribe en el Caribe y Centroamérica tienen apenas unas semanas, según dos funcionarios, e involucran a las secretarías de Hacienda, Relaciones Exteriores y Energía.

La caída del gobierno democrático en Venezuela, significaría para el PRI un inesperado triunfo nacional e internacional. Al interior del país, haría pensar a muchos mexicanos que la Reforma Energética sirvió, pues se abrirían nuevos mercados para nuestros productos. En el exterior, el gobierno priista negociaría acuerdos para el suministro de insumos de bajo costo, adquiriendo presencia continental.

Todo eso está muy bien para el priismo; se acomoda a la manera en que ese Partido político actúa históricamente. No es una vía que se busque a través del trabajo y la planeación institucionales; se basa en la caída del gobierno democrático en Venezuela. Tiene como pilar, la ayuda que requiere el gobierno de Donald Trump, para hacerse de las riquezas petrolera y minera de ese país hermano.

Videgaray junto con José Antonio Meade e Ildefonso Guajardo, hacen planes en sus respectivas Secretarias, para el caso de que Nicolás Maduro sea derrocado y se instaure un gobierno títere en Venezuela, afín a los requerimientos insaciables del poder financiero norteamericano. Hacen planes y trabajan por un golpe de estado en la República Venezolana.

Como aves de rapiña, como buitres, están a la espera de que muera el hermano rico, para aprovechar la ocasión y gozar de una mesa que no les ha costado nada construir. Videgaray, Peña Nieto, Meade y Guajardo, sirviendo al PRIANRD, ya terminaron con el patrimonio de México. Ahora, su nueva víctima se llama Venezuela. Es deber de todo mexicano, no participar, ni apoyar a un régimen político tan corrupto, cínico y con claros síntomas de descomposición, como lo es el que representan en este momento los integrantes de la Mafia del Poder.

Si los neoliberales que están actualmente en el gobierno de México, son incapaces de crear bienestar social, con su fracasada visión polito-económica, no podemos permitir que se mantengan en el poder, a costa de la caída de un gobierno amigo, que debe resolver sus problemas internos dentro de sus fronteras, sin intervención de otras naciones; sobre todo, sin la participación de fórmulas políticas tan sucias como las representadas por nuestro PRIANRD, que hablan de democracia y legitimidad, cuando están integradas por lo más sucio de la clase política nacional. México nunca ha intervenido en la vida institucional de otros países y menos pensando en el beneficio económico que le deje un Golpe de Estado en otra nación.