2018 ES MORENA, O SIGUE LA PESADILLA


En el México actual, el ciudadano común tiene en mente una sola idea, cuando se platica de las próximas elecciones del 2018: las cosas deben cambiar. Cada quien tendrá sus colores favoritos, o el candidato de su preferencia, pero lo que es indiscutible, es que todos pensamos lo mismo: México no puede seguir así.

La violencia a lo largo y ancho del territorio es inadmisible; la pobreza en que se encuentra sumida la mayoría de nuestra población es un problema que exige solución inmediata; lo mismo pasa con la seguridad inexistente, la falta de empleo para millones de mexicanos, etc. Conocemos el problema general del país y por lo mismo, sabemos que un cambio urgente es inaplazable.

Hay dos opciones para este cambio. La primera, tiene que ver con la oferta política que nos presentan los Partidos que han gobernado al país en los año recientes; está basada en la consolidación de las "Reformas Estructurales" diseñadas y aprobadas en este sexenio: hay que terminar su implementación, aguantar un poco más y al final (dentro de cinco, o menos, siete años), disfrutar de los beneficios del proyecto neoliberal. Parece simple y muy sencillo el asunto, pero tiene un punto oscuro: lo mismo nos prometió Carlos Salinas de Gortari cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y aún estamos a la espera de la "miel" que se nos prometió en un periodo similar al señalado. Han pasado 23 años desde entonces.

Con el neoliberalismo no existe futuro para nosotros y mucho menos para nuestros hijos. Votar y apoyar este proyecto fallido es condenar al país a una vida similar a la que padecen países que actualmente se encuentran en estado de guerra; se vive precariamente, se teme a la inseguridad y violencia permanentes, se sabe que la muerte acecha en cada esquina.

Es curioso que tanto PRI como PAN nos digan que si el cambio llega por conducto de la izquierda mexicana, estaremos viviendo una situación similar a la de Venezuela; en realidad, estamos viviendo, ahora mismo, una situación peor a la que enfrenta este país hermano. Somos rehenes de una narco-guerra, en donde no se sabe a ciencia cierta, quiénes son los buenos y quiénes los malos.

La otra opción real de cambio la constituye Morena; a pesar de sus tropiezos en la designación de coordinadores de organización (antesala de la candidatura oficial rumbo al 2018) es un Partido Político con un proyecto sólido, que promete romper definitivamente con las prácticas de corrupción e impunidad que han caracterizados a los gobiernos neoliberales. En su gobierno, se termina la Guerra Sucia contra el narco, donde se mata impunemente de un lado y de otro, olvidando que el Estado está obligado a procurar justicia, sin pretender hacerla criminalmente, por medio de las fuerzas del orden.

La visión de Morena siempre ha sido clara: se gobierna pensando "primero en los más pobres" y desde ahí se avanza para construir una nación sólida y con beneficios "para los que menos tienen". El progreso para las demás capas sociales, se da de manera automática, ya que con esta política, el mercado se fortalece al existir mayor capacidad de compra. Habrá mayor justicia social en adelante.

La guerra sucia para desprestigiar a Morena y a sus candidatos ya dio inicio; los viejos periodistas del sistema hablan de una "posible" intervención "rusa" en favor de Morena y López Obrador, para alterar los resultados de las próximas elecciones; el burro hablando de orejas, cuando los magos del fraude y la alteración de resultados, han sido siempre los integrantes de los Partidos de la Mafia del Poder.

Debemos tener claro que en el 2018 se juegan muchas cosas: el futuro del país y el de nuestros hijos; la tranquilidad de una nación que repudia la violencia y se niega a presenciar más muertes y desapariciones como si se tratara de eventos cotidianos; el término o la continuidad de un sistema de gobierno, basado en la corrupción e impunidad de sus integrantes, se definirá en estos comicios; la defensa de nuestro territorio y sus recursos naturales, es otro factor que estará en juego.

Defender el proyecto de Morena es apostar por un México mejor al que nos han condenados los tecnócratas neoliberales; es apostar por la ciudadanía y no por grupos de poder, para el ejercicio del gobierno y la justicia. Es dejar de lado intereses personales, pensando y actuando en favor de nuestra familia y en favor de las familias de quienes nos rodean y acompañan en el camino diario.

Hay tiempo aún para la reflexión: piensa bien a quién vas a darle el voto en 2018. Se juega mucho en esta elección y tu sufragio y la defensa del mismo, ante el fraude que se espera, son las herramientas indispensables para cambiar nuestro destino. Está en nuestras manos y solo hace falta un poco de reflexión y firmeza.

Morena somos todos y vamos bien y con mucha fuerza.