CAMBIO POLÍTICO Y CULTURAL.- Ambos urgen al país


Cuando hablamos de la necesidad de un cambio político para el país, más o menos todos sabemos a lo que nos estamos refiriendo; urge que un gobierno distinto implemente reglas diferentes, para que el aparato administrativo que mueve a México, sea eficiente, productivo y confiable. La visión neoliberal que hemos vivido en los últimos treinta y cinco años de gobierno, ha demostrado -como antes sucedió en otras naciones que también cobijaron esta mecánica político-económica-, que lo que sonaba tan bien en teoría, no pasó de ser un canto de sirenas que nos precipitó al fracaso total y a la pérdida de buena parte de nuestro patrimonio nacional. El neoliberalismo produce riqueza, efectivamente; pero el reparto de la misma, se concentra en muy pocas manos, creando un submundo de miseria en el que vive la mayor parte de la población del país.

El cambio que se espera en el 2018, corre de la mano de Morena; no existe otra alternativa que esté trabajando verdaderamente por una opción diferente. El modelo neoliberal es idéntico en el PRI, PAN, PRD y demás partidos comparsa e independientes (muchos ex-militantes) de última hora. Incluso la candidatura que impulsan nuestras comunidades indígenas es un espejismo, pues no cuenta con un proyecto de nación que integre a la sociedad en su conjunto. Sería más fácil y sencillo incorporar las propuestas de nuestras etnias a un proyecto nacional, enriqueciendo así el trabajo que se ha desarrollado desde hace años en Morena.

¿Qué va a pasar cuando Morena llegue al gobierno? Muchos esperas beneficios inmediatos que resuelvan los serios problemas que padece el país, por culpa de las políticas equivocadas de priistas y panistas. Seguramente veremos cómo la corrupción e impunidad retroceden lentamente. De igual forma, en lo que respecta a violencia, inseguridad, desempleo, trabajo y salario, se verán resultados favorables de manera paulatina, en la medida en que las nuevas políticas vayan ajustando todo lo que el neoliberalismo desbarató.

Pero eso de ninguna manera será suficiente, si el nuevo modelo político-económico no es acompañado de un cambio cultural que en estos momentos, resulta urgente para la sociedad mexicana. Somos una nación con una riqueza cultural inmensa, pero desafortunadamente, muy mal aprovechada, peor consumida y lastimosamente despreciada. Para la mayoría de los mexicanos, cultura y educación son palabras y conceptos sinónimos; esto es falso. La cultura tiene que ver con la apropiación personal de todo aquello que el Hombre ha desarrollado para construirse una vida digna, bella y suficientemente informada; todo esto involucrado en la necesidad de conocernos como comunidad, nación y especie. La cultura tiene que ver con la visión universal que se adquiere por medio de las tradiciones y maneras particulares de nuestros pueblos, para ascender a lo que otras naciones tienen como herencia histórica propia. Conocer primero lo nuestro, para enriquecer después nuestra vida, con las otras maneras de apreciar la existencia, es la ruta que define el conocimiento de cada persona.

La cultura tiene que ver con la literatura, el cine, la pintura, la danza y demás artes. Es de ahí de donde cada quien toma lo que mejor le parece, para involucrarlo a su muy particular forma de ser. Los temas culturales abarcan todas las ramas del conocimiento y mientras más entendamos al respecto, más rica y plena será nuestra existencia. Un libro de psicología, de filosofía, una buena novela, o una película de calidad son Cultura. El tema es lo de menos, mientras la calidad sea buena. La lectura por placer, es la mejor y más fácil forma de adquirir Cultura; la única regla es evitar los best seller o libros para consumo en masa.

¿Por qué es tan importante un inmediato programa cultural para los mexicanos? Pues porque es la única manera existente para defender al país del control económico que practican a diario los tecnócratas de derecha; recordemos que cuentan con el apoyo de los dueños de los capitales favorecidos por la corrupción e impunidad institucionales.

Los medios de comunicación bombardean a diario a la niñez del país, con modelos culturales que fabrican ciudadanos de segunda, dóciles al dominio del más fuerte y pésimos críticos de la situación de la nación, cuando hace falta. El neoliberalismo ha implementado un modelo de Desculturización que nos impide ser una sociedad unida e informada que reclame sus derechos de pueblo, cuando la administración pública traiciona los intereses de los mexicanos, en aras de la riqueza fácil para unos cuantos.

Las Redes Sociales pueden ser el mecanismo que catapulte un programa cultural serio; compartamos un libro, una idea, una película, una obra de arte; un paisaje, una tradición particular. Todo lo que implica conocernos y enriquecernos, es Cultura. Sin ella, el triunfo del cambio para el país, estará siempre en riesgo de perderse, pues no existirán las defensas necesarias para contrarrestar la ofensiva que los neoliberales que hoy salen, implementarán para rehacerse con el poder en la siguiente elección.

El cambio democrático se dará con el voto y la defensa del mismo. El mantenimiento del nuevo proyecto, dependerá de cuánto podamos cambiar para deshacernos de la cáscara de falsa cultura en que nos ha encerrado la tecnocracia PRI-PAN, para impedir que pensemos y actuemos unidos en contra de sus intereses de clase dominante.

Un México participativo, informado, culto y unido, es el proyecto nacional completo. El cambio político está en puerta; iniciemos también el cambio cultural.