LA DÉBIL SOCIEDAD CIVIL MEXICANA

Considerando que la situación de nuestro país cada día se torna más caótica, no es de extrañar que cada mexicano se pregunte a diario ¿por qué dejamos que las cosas empeoren de esa manera, sin oponernos a la corrupción, la impunidad y la violencia que nacen de un Gobierno Fallido como el priista que padecemos?

Si todos marcháramos unidos para obligar a los administradores públicos priistas a salir definitivamente de cualquier órgano de gobierno por incompetentes e inmorales, es seguro que no habría fuerza pública suficiente para impedir que se lograra el cambio de manera inmediata. ¿Qué pasa entonces; por qué no hemos podido cohesionar toda esta inconformidad latente en una fuerza sólida que se oponga a un sistema de gobierno corrupto y criminal?

Me parece que el problema fundamental que tenemos, es nuestra visión de corto alcance sobre cualquier asunto; nos molesta, nos enferma cualquier acción por parte del gobierno que atente contra la democracia, nuestra patria o las garantías individuales de las personas; de manera inmediata nos revelamos ante toda injusticia y hacemos frente común ante cualquiera de estas causas. Lo malo, es que al parecer, con esta conducta, solo damos salida a nuestro enojo momentáneo. En redes sociales nos revelamos por unos días contra estas acciones indebidas y después, iniciamos el camino de regreso a la vida normal y dejamos de preocuparnos por el desenlace de los hechos, o por las consecuencias de los mismos al paso de los días.

Podemos estar muy molestos y apoyar con todo a movimientos como el 132, Ayotzinapa, Nochixtlán, Aristegui, asesinatos de periodistas, fraude electoral y muchos otros que han motivado reacciones generales de indignación contra el gobierno; pero pasadas unas cuantas semanas, la fuerza social decae y las aguas vuelven a su curso cotidiano. Si hubo muertos, comenzamos a olvidarlos; si se dio un derroche de fuerza pública en algún punto del país, empieza a borrarse el nombre de la comunidad, hasta que se nos desaparece totalmente; si ocurrió un fraude, comenzamos a aceptar que estas cosas son inevitables con el PRI en el gobierno y la protesta amaina paulatinamente.

A esto contribuye mucho el gobierno, que bombardea a la sociedad con una cantidad indigerible de información secundaria, con el fin de que los hechos que gravitan con fuerza en el ánimo social, se pierdan entre tanta basura periodística que nos invitan a consumir. Su juego es ese, hacer que olvidemos lo importante y que la unión social nacida de una inconformidad colectiva, se pierda en el corto plazo sin conseguir resultados mayores. Nos deja protestar todo lo que queramos, pero induciendo a los ciudadanos al olvido rápido, a cambiar el hecho delictivo o criminal del gobierno, por una nota policial u otro evento diferente que ocupe la atención de todos.

El 4 de julio, el INE presenta su informe final sobre fiscalización de campañas relativas a los comicios de este 2017. En este reporte estará señalado si algún partido rebasó gastos de campaña por más de un 5% sobre el tope establecido; informa también si la diferencia entre primero y segundo lugar en cualquier elección, es menor al 5% entre uno y otro. Estos dos casos, de darse, pueden significar la anulación de la elección a gobernador en el Estado de México que estuvo plagada de inconsistencias y delitos por parte del PRI y sus satélites. Los Tribunales Electorales podrían entonces convocar a nuevos comicios en la Entidad.

Pero la sociedad civil parece haber dado carpetazo a esta contienda electoral desde hace varios días; ya no hay presión sostenida sobre el INE para obligar a que su resolutivo se ajuste a la verdad; la presión social se adelgazó demasiado y el INE con toda la tranquilidad del mundo dará los resultados que le ordenen desde arriba (desde el PRI-Gobierno) sin mayor problema. Cuando esto suceda -o sea a toro pasado-, nos molestaremos con el fallo y se publicarán en redes sociales miles de mensajes en contra de la autoridad electoral, lamentablemente fuera de tiempo.

¿Qué nos hace falta como sociedad? Ser más constantes; no dejar morir los asuntos importantes del país, antes de que obtengamos una solución favorable para toda la colectividad. No dejarnos engañar con las noticias distractoras que únicamente intentan enganchar nuestra atención, para que olvidemos los asuntos mayores. Presionar hasta que obliguemos al sordo gobierno a escucharnos y corregir sus fallas constantes y delictivas, así como castigar a los responsables de tanta incompetencia, corrupción y muerte.

Solo en la medida en que nos mostremos más fuertes, conseguiremos cambios significativos en el país. El triunfo en el Estado de México correspondió legalmente a Morena y estamos a un paso de que el candidato del PRI, se convierta en gobernador espurio. Trabajemos, presionemos al INE para que su informe sea de acuerdo a la verdad y se anule esa viciada elección. Que no nos distraigan otras noticias del momento; la lucha por la democracia y la justicia en el país es primordial; cambiando el rumbo de la nación, se corrige en automático todo lo demás.

No escuchemos más el canto de las sirenas del PRIANRD, que nos habla al oído por medio de sus medios chayoteados y televisoras serviles. Atendamos los asuntos nacionales importantes y no olvidemos tan rápido que el enemigo de siempre y contra el que estamos combatiendo, es el que representa el sistema criminal que nos gobierna actualmente. Esa es la única manera de sacar a México adelante.