LOS GENES CORRUPTOS DEL PRI-AN

23/10/2016

En esta semana que finaliza, el presidente del partido político PRI, declaró ante medios de comunicación, que su partido estaba por integrar una comisión especial, encargada de verificar -ahora si-, que todos los candidatos que participen en cualquier elección, no tengan algún antecedente que los ligue con actos de corrupción en actividades anteriores. Debemos esperar entonces que en las elecciones locales del próximo año, así como en las federales del 2018, el PRI presente candidatos puros e inmaculados; el partido de la corrupción dará a luz blancas palomas que renegarán del negro pasado de su partido y que de ningún modo mantendrán comercio político con sus semejantes priístas de la vieja guardia (todos ellos corruptos, según se ha visto).

Y uno se pregunta ¿cómo le hará "Clavillazo" Ochoa Reza para conseguir este perfil de priísta inmaculado? Definitivamente, su cantera no produciría ni en sueños, un elemento ajeno a la genética transa de todo cuadro tricolor; sólo hay que recordar aquella frase ejemplar de Carlos Hank González: "un político pobre, es un pobre político" para entender que la corrupción en el PRI no es un problema que exija solución real al interior del partido; se trata más bien de su esencia, está en su sangre, es su manera de interpretar el quehacer político. El cargo público no es otra cosa que un botín, del que hay que aprovecharse medrando, prevaricando, desviando, favoreciendo etc., con el arte y estilo que sólo el PRI, el PAN, PRD y demás satélites menores, saben hacerlo. Recordemos que en este momento, estamos viviendo -y sufriendo-, la imagen de "El Nuevo PRI", del que son hijos y exponentes ejemplares Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, Aurelio Nuño, Osorio Chong, José Antonio Meade, Claudia Ruiz Massieu, Javier Duarte, etc. Ellos son la generación del cambio dentro del PRI; son su nuevo rostro. ¡Y vaya si salieron buenos alumnos!, aunque no como políticos claro; cualquiera de los viejos dinosaurios del partido se queda con la boca abierta al constatar la voracidad de los nuevos ejemplares, que no perdonan nada; son predadores consumados que se hacen de casas, joyas, arte, vehículos y fortunas escandalosas, sin detenerse nunca y sin la mínima preocupación por lo que la nación piense de ellos; viven permanentemente en y de la corrupción, con las puertas de sus casas abiertas y presumiendo sus posesiones mal habidas en revistas, reportajes, entrevistas y reuniones, como si se tratara de la cosa más natural del mundo. Para ellos, la corrupción se ha transformado en un arte refinado que implica la participación de todo el aparato del Estado, en funciones bien definidas y especializadas: uno roba-otro oculta, uno asesina-otro no investiga, uno trafica-otro protege, todos violan la Ley-nadie actúa; y al final, todos disfrutan de la ganancia, de acuerdo al más riguroso escalafón y seguros también de que vivirán en la más absoluta impunidad, gozando del tesoro adquirido a costa del erario federal (es decir, del dinero que aporta todo sufrido mexicano). México es un país pobre, gracias a estos artistas de la corrupción.

Y esta misma mentalidad, la replican el PAN, el PRD, el VERDE y hasta los nuevos candidatos independientes (el Bronco por ejemplo), que son ramificaciones del podrido árbol priísta; no hay diferencia de unos a otros y el mejor ejemplo está en los dos sexenios panistas que en nada difieren de los anteriores cincuenta y tantos años de priísmo.

¿Puede entonces una comisión nombrada por el líder del partido político más corrupto en México, terminar con la corrupción imperante dentro de sus filas? ¿Debemos creer realmente en lo que nos dice Ochoa Reza? ¿O debemos tomarlo como un chiste más del buen "Clavillazo"?

Nada limpio puede salir de los basureros del PRI, PAN y demás títeres manejados por estos dos partidos.

Ochoa Reza, sin alternativas para las elecciones del 2017 y 2018 que ya se avecinan, intenta -como siempre ha hacho la dirigencia del partido-, engañar una vez más al elector, creando comisiones presididas por corruptos, para inventarnos una limpieza interna dentro del partido, que únicamente se dedicará a maquillar y desenlodar un poco a los futuros saqueadores del país. ¿Quién en su sano juicio puede creer que una junta de notables corruptos, perseguirá y delatará a otros corruptos?

La erradicación de la corrupción institucional, no pasa por ninguno de estos partidos políticos; se requieren entidades nuevas y sanas desde su raíz, para implementar mecanismos adecuados que impidan a delincuentes y arribistas llegar a los puestos públicos y medrar en ellos; se requiere también la participación y permanente vigilancia de la sociedad civil, en el diseño y aplicación de estos mecanismos, así como en la exigencia para la permanente rendición de cuentas de toda entidad pública.

Pero sobre todo se requiere de una acción urgente y sana por parte de la sociedad civil: no votar en ninguna elección futura por el PRI, el PAN, el PRD y sus pequeños satélites multicolores o independientes. Ese es el único camino; los demás es espectáculo y farsa, puntadas de "Clavillazo".

MALTHUS GAMBA


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