EL PÓKER POLÍTICO.- Tres contra Morena en 2018.

Cuando vemos en estos días la manera en que se comporta la clase política en el país, nos puede parecer que todo es un galimatías, donde no se encuentra ni pies, ni cabeza. Pleitos en casi todos los frentes por las nominaciones a las candidaturas que se disputarán en el 2018; acuerdos y alianzas inexplicables que desaparecen por arte de magia, las fronteras entre izquierda y derecha que antes nos parecían tan claras; fugas masivas de un Partido a otro, por considerar que el triunfo le estará negado a determinada fuerza y es de sabios entonces cambiar de camiseta, antes de que el barco se hunda del todo. Silencio preocupante del inquilino de Los Pinos, que no da la señal de arranque para que la maquinaria priista vaya en cargada, en apoyo al señalado por el dedo que indica al sucesor.

Todo es turbio y difícil de desentrañar; pero algo se puede ver dentro de esta nube que no terminará de disiparse hasta ya iniciada la campaña. En el PRI, la cosa es simple; necesitan antes que nada cerrar de una forma u otra el TLCAN con Estados Unidos y Canadá. El servil apoyo que ha dado Luis Videgaray al gobierno de Trump, en los casos de Venezuela y Corea del Norte, son señales claras de que a la administración priista, no le importa revolcarse en el lodo, con tal de que se termine a tiempo la renegociación del Tratado. Con esta carta en la bolsa y el consecuente apoyo norteamericano para que el PRI continúe en el poder y pueda cumplir todo lo estipulado en el nuevo TLCAN, no creen tener mayor dificultad en preparar y poner en marcha el fraude electoral que sería reconocido como legítimo a nivel internacional. Si aparte consigue poner como Fiscal Nacional a un incondicional de Peña Nieto, el amarre político estará completo.

En la otra esquina de la derecha partidista, la guerra entre calderonistas y anayistas parece estarse inclinando en favor de Ricardo Anaya, quien ha construido su Frente Ciudadano, llevando de comparsas al PRD y al Movimiento encabezado por Dante Delgado. En la Capital del país, tienen el problema de decidir si van en esta ocasión con Alejandra Barrales, o esperan la definición de Ricardo Monreal, para que compita con Claudia Sheinbaum en el 2018. Si con Barrales no hay oportunidad alguna de vencer, veremos si con Monreal, cargando con la pesada lápida de traición a Morena, pueden siquiera alcanzar una derrota decorosa. El PAN sabe que no tiene oportunidad presidencial en el 2018, a menos que -y a esto le apuesta-, el PRI no logre implementar su estrategia interna y deba recurrir de última hora, a un candidato emergente, que garantice la continuidad de sus Reformas Estructurales y la impunidad para todos los integrantes del actual gobierno priista. Esa es la apuesta del PAN: minar en lo posible la estrategia priista, para entrar de último momento como bateador emergente.

La única fuerza que marcha firme hasta este momento, es Morena. El Partido de López Obrador, ya tiene definidos a sus candidatos para la contienda electoral en puerta. Andrés Manuel es el indiscutible representante que buscará, con el respaldo de una fuerza política bien cimentada, sacar a los tecnócratas del PRIAN no solo del gobierno federal, sino del Congreso de la Unión y Estados donde están en disputa cargos públicos. La apuesta de Morena es ambiciosa, pues se sabe con la fuerza suficiente para ganar todo el pastel político y no solo una rebanada.

La chiquillada de independientes que pretenderá colocarse como opción novedosa, para conseguir el voto del ciudadano poco informado, en realidad no cuenta. Son pocos los que creen actualmente en este tipo de ofertas que no tienen rumbo definido y que más bien presentan un conjunto de buenas intenciones, que caen en el lugar común, al no ser aplicables sin un proyecto de trabajo serio y con amplio respaldo social.

Sin embargo, en este juego de póker electoral, hay un cuarto participante que tiene mucho que ver en el resultado final del proceso; se trata del aparato electoral.

En las elecciones que se desarrollaron este año, en diferentes Entidades, el actuar de los Institutos y Tribunales locales dejó mucho que desear; en el Estado de México fuimos testigos de una fraude descarado por parte del partido oficial, apoyado por la estructura del gobierno federal, quienes gastaron cantidades increíbles, para llevar ilegítimamente al poder, al primo del presidente de la República. Como ya dijimos, la apuesta del PRI para sostenerse en el poder, descansa en la facilidad que tenga para implementar un nuevo fraude.

Por eso es indispensable que la sociedad en su conjunto, cada uno mediante las vías que estén a su alcance, esté al pendiente desde hoy, de la conducta que observan los Partidos políticos desde sus precampañas; si la participación del gobierno es idéntica a la que se vio en el Estado de México este año, donde la compra del voto fue inocultable desde el primer momento, el nuevo fraude se estará implementando a escala nacional y en forma descarada. Esto hay que denunciarlo permanentemente en todas las Redes Sociales y medios periodísticos independientes. Una organización civil que se vaya construyendo desde ahora, es el único recurso apropiado para detener el fraude.

Es indiscutible que Morena lleva una amplia ventaja en la carrera hacia el 2018, pero hay que tener en cuenta que, mientras Morena juega limpio y a ganar, los tres tahúres que tiene enfrente juegan con trampas y a robar. Apoyemos al Partido desde ya.