Cuentos de un Chairo.-No más Inseguridad. - Malthus Gamba


#LaIVTransformaciónVa



Por la calle de Madero, dos hombres se dirigen con seguridad hacia la presa que han avistado. Se plantan frente a una pareja que pasea por el lugar. Sacan sus armas y despojan con violencia de todas sus pertenencias a los asustados enamorados. Tiran al piso al muchacho de un fuerte empellón y huyen rápidamente, perdiéndose en medio de la gente que nada pudo hacer para impedir el atraco.

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La motocicleta ha seguido al Civic desde hace dos kilómetros. Sabe la ruta que seguirá el auto, antes de salir de la avenida. En el momento oportuno, cuando el semáforo señala alto total, la motocicleta se empareja al vehículo y con un tubo metálico, el copiloto rompe la ventanilla del conductor, mientras su compañero amenaza al mismo con un revolver. Todo ocurre en unos cuantos segundos. Le roban celular, dinero y tarjetas de crédito. La motocicleta caracolea entre los autos, dobla la esquina y se pierde definitivamente por una pequeña calle.

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La joven sale de trabajar a la hora acostumbrada. Sigue la ruta de siempre, para tomar el metro que la acercará bastante a casa. De repente, un auto acelera al borde de la banqueta. Se detiene un metro delante de donde camina ella y bajan de inmediato tres hombres que la obligan con violencia a subir al vehículo. En menos de dos minutos, se ha efectuado el secuestro y la muchacha jamás llegará a su hogar.

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La familia cena contenta en la pequeña taquería del barrio. Es día de quincena y el padre celebra el evento llevando a su mujer y a sus dos hijos a disfrutar de unos tacos al pastor. Hay más gente en las otras mesas y se escuchan pláticas apacibles en cada una de ellas. De pronto, ingresan al local cuatro hombres con lentes oscuros y armas largas que disparan sin miramientos contra los ocupantes de una de las mesas. Todos los comensales se tiran al suelo, tal y como lo hacen aquellos que fueron alcanzados por las balas. Los cuatro asesinos salen del local, abordan un auto que los ha estado esperando y desaparecen del sitio, para no ser encontrados jamás. Todos los ocupantes de la mesa agredida están muertos. Pero eso no es todo. Una bala perdida alcanzó al padre de familia, al que lloran esposa e hijos desconsoladamente.

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¿Cómo llegamos a este deterioro social, donde la muerte y la violencia son sucesos que se ven y se viven como algo "normal"? Nos hemos acostumbrado a que hechos como los narrados, sean parte de nuestra vida cotidiana.

Me pregunto por qué el México que nos cuentan nuestros abuelos, en nada se parece al país en que vivimos actualmente. En dos generaciones, le pusimos en toda la madre a una nación. Hoy por la mañana, al salir al trabajo, veía a un par de niños ir de la mano de su madre, rumbo a la escuela. Tendrán entre siete y ochos años y la felicidad brillaba en sus ojos. ¿En que momento cambiará esa mirada limpia por la otra, la del miedo y desconfianza que acompaña a muchos de nosotros?

No hay zonas seguras en el país. No hay sitio donde puedas caminar tranquilo, sin esperar lo peor, a cada vuelta de la esquina.

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Ser de izquierda, o ser chairo significa estar en favor de un cambio radical en el país, que termine totalmente con la corrupción, impunidad, violencia y desigualdad que vive día a día todo mexicano. Para ello, uno ha tenido que informarse a diario sobre lo que realmente acontece en México, dejando fuera del círculo de informantes, a todos aquellos que componen lo que hoy conocemos como "la comentocracia". Nada de noticias provenientes de la radio o televisión tradicionales.

Con información real, se puede pensar con claridad y trabajar por ese cambio.

Por ejemplo, ahora entiendo que algunas cosas se podrán ajustar rápidamente. La corrupción y la impunidad, se están desterrando ya de las instituciones de gobierno. Otras cosas tardarán más tiempo. La violencia, por ejemplo. Aquí no es un problema de voluntad política, sino de reconstrucción del tejido social. No existen policías de confianza en el país. Habrá que hacer una limpieza total en todas ellas; formar nuevos elementos, con mentalidad y rostro de servidor público y no con la apariencia del verdugo social, que los identifica actualmente.

Es cierto, desafortunadamente, la violencia no va a reducirse en semanas, o en meses. Es un problema creado por gobiernos corruptos. Deliberadamente nos quitaron la seguridad, para conseguir ganancias ilícitas en contubernio con el crimen organizado. El actual gobierno contará muy pronto con la Guardia Nacional. Ese será el punto de arranque, para revertir el deterioro social que vivimos. Pero esa guerra no será fácil, ni dará frutos en el corto plazo. Fue brutal el deterioro institucional que nos heredó el neoliberalismo.

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Sin embargo, tengo fe en que los niños que vi hoy por la mañana, vivirán una adolescencia tranquila y en un ambiente de paz. La violencia que hoy se encuentra desatada, no será herencia para ellos, ni responsabilidad a futuro, por errores cometidos en el presente.

Ser de izquierda, o ser chairo, significa también ser optimista. El trabajo de hoy, producirá frutos sanos en el futuro próximo. El pesimismo es tan estéril como el neoliberalismo. Y nosotros no somos ni lo uno, ni lo otro. Pienso en esos niños y también en mis futuros hijos. Para ellos se trabaja con fuerza en un gran proyecto nacional.

Cuando escucho a los comentócratas diciendo que con Andrés Manuel "todo inició mal, va a ir mal y concluirá igual de mal", recuerdo lo destructivos que fueron los gobiernos neoliberales del pasado y tengo total confianza en que vamos por el camino correcto.

Aunque los resultados tarden un poco y debamos soportar aún los últimos coletazos de la bestia que nos golpea, es seguro que la lucha que iniciamos, para recuperar la tranquilidad que merece el país, producirá los beneficios deseados. Ya sin corrupción, la batalla será mucho más fácil. Ya hay avances y los vemos a diario.


Malthus Gamba