EL PRI Y EL SISMO.- Los culpables de esas muertes.


Cuando sucesos como el sismo registrado en nuestro país, la noche del 7 de septiembre de este año, sacuden no solo la estructura física de la nación, sino que remueven la conciencia de los mexicanos, al mostrar lo vulnerables que somos ante eventos que escapan al control humano, no queda otra alternativa, de momento, que brindar auxilio a las víctimas, reconstruir lo dañado y tomar las medidas necesarias para que, en la medida de lo posible, estemos mejor preparados para la siguiente contingencia.

Es en este último punto en que vamos a detenernos. Un sismo, un huracán, una inundación obedecen en México a patrones económicos de todos conocidos: siempre se registran los daños más significativos, en las comunidades o sectores sociales de extrema vulnerabilidad económica. Son los pobres en México quienes pagan, muchas veces con sus vidas, la falta de garantías sociales que aquejan a la parte más numerosa de nuestra sociedad. Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, continuamente son escenarios del drama de la miseria nacional.

El neoliberalismo de marca priista y panista, ha ampliado la brecha social que existe entre pobres y ricos; un alarmante número de mexicanos pasa continuamente de la precaria clase media nacional, a la pobreza que soportan millones de ciudadanos. La distribución del presupuesto que efectúa anualmente la tecnocracia del PRIAN, no tiene como fin disminuir el nivel de pobreza en el país, sino cumplir con los objetivos políticos que interesan a la clase capitalista mexicana y extranjera.

Basta con ver las cifras del presupuesto que presentó al Congreso el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, sobre el ejercicio fiscal 2018, para tener una idea de hacia dónde está encaminado el gasto público federal. Hay un incremento de más del 62% al Instituto Nacional Electoral, mientras que el Sector Salud, recibe el miserable aumento del 0.02%

Las elecciones en el 2018, deben ser inyectadas con todo el recurso público posible, a fin de garantizar el triunfo del proyecto neoliberal que ha llevado a la ruina total a nuestro país. La salud de los mexicanos es desestimable; ni siquiera se puede considerar de segundo orden, dado el ridículo presupuesto que se le asigna.

Lo mismo pasa en todas las áreas sociales que debe atender por Ley nuestro gobierno; las comunidades y pueblos ubicados en las zonas empobrecidas del país, siguen siendo miserables por voluntad de este gobierno; no se destinan recursos para la atención de las necesidades básicas de esta gente; se les margina del bienestar social y se deja que la pobreza impere libre en varios Estados del país.

Cuando se presenta un sismo, una inundación, un ciclón o cualquiera otra eventualidad natural, estos pobres asentamientos humanos no pueden resistir de ningún modo la fuerza del desastre; es cuando vemos ciudades es ruinas, desaparecidos, heridos y muertos al por mayor. El impacto de la catástrofe hace su parte, pero la negligencia de la autoridad, es responsable por la debilidad económica de estos pueblos. Donde hay pobreza y miseria, el daño del meteoro es siempre mayor.

Peña Nieto y su equipo de gobierno nos hablan hoy de un México diferente, más fuerte y justo, de aquí a unos cuantos años; hay quienes le creen aún al presidente del fracaso; no faltan voces que justifican la política neoliberal, ordenada e instrumentada desde Estados Unidos. Pero a estos incondicionales del PRI y del PAN, se les olvida mirar la realidad actual. ¿Dónde está la siembra social, para que México se transforme? Todas las garantías instrumentadas en las Reformas Estructurales, son para que el gran capital, nacional y foráneo, se fortalezca más cada día, a costa de la pobreza de millones de mexicanos. ¿Dónde están los recursos para mejorar educación, salud, empleo, vivienda digna y justicia real en todo México? No se destinan recursos para estas asignaturas; no es del interés de nuestro gobierno que las cosas cambien y mejoren en el futuro para quienes menos tienen.

Si culpamos hoy al sismo reciente por la muerte de más de sesenta ciudadanos mexicanos y un número aún indeterminado de heridos, debemos en justicia reconocer también que los gobiernos del PRI y PAN, tienen mucha responsabilidad en las consecuencias del desastre. Hoy Peña Nieto, Osorio Chong, Aurelio Nuño y otros tristes priistas, nos dicen que "en la catástrofe se ve la verdadera fuerza de un México unido"; es cierto esto, pero baste recordar que en la tragedia de 1985, Miguel de la Madrid estaba escondido y sin dar respuesta atinada para brindar ayuda a las víctimas del terremoto y fue la sociedad civil quien sacó la casta y organizó por su cuenta, el operativo que se encargó de socorrer a la población afectada. La autoridad generalmente acude, únicamente para salir en las primeras planas; son los ciudadanos y la parte noble de las fuerzas armadas, quienes se encargan de auxiliar con eficacia a los damnificados.

Lo mismo pasa hoy en Oaxaca y Chiapas; hace unos días, los policías de Peña Nieto golpearon en un evento a los maestros oaxaqueños que repudiaron la presencia del presidente en la entidad, ya que en el caso Nochixtlán no se ha hecho justicia hasta la fecha. Hoy, Peña Nieto se presenta para sacarse la foto con las víctimas del sismo, simulando un interés por el pueblo mexicano que nadie cree. No se tomaron medidas preventivas para mejorar la calidad de vida de estas comunidades y mucha de la culpa por lo que pasa, es precisamente del gobierno que hoy declara luto nacional, por las vidas perdidas en la tragedia. Esas vidas perdidas, las ocasionó también su negligencia y abandono. Que no se nos olvide.