VIOLENCIA EXTREMA.- Última forma del neoliberalismo


Fuimos testigos el domingo 1ro. de octubre de este año, de la violencia extrema practicada por el gobierno español de Mariano Rajoy, en contra de la población civil de Cataluña. La información gráfica que circula en estos momentos a nivel mundial, da cuenta de la brutalidad desplegada por el aparato policiaco español, sobre ciudadanos que acudían a las urnas instaladas, para ejercer su derecho al voto y determinar si Cataluña se independiza de España o no. La protesta contra la presencia policial fue siempre pacífica; la respuesta del Estado en cambio, es desproporcionada, irracional y con el propósito específico de lastimar físicamente a los votantes.

El mundo ha condenado unánimemente esta conducta fascista del gobierno español; se muestra indignado al mirar las fotografías de personas de la tercera edad sangrando del rostro; jóvenes con los dedos de las manos fracturados, que relatan como la policía se los rompía uno a uno, en un despliegue de sadismo institucional. Así actuó la policía española durante esa jornada.

Para nosotros los mexicanos, tan acostumbrados a la violencia gubernamental, disfrazada de operativos de control de masas, la situación que vive Cataluña nos indigna, pero al mismo tiempo, nos deja ver que el mal que padece nuestra nación, no es exclusivo del gobierno tecnócrata que sufrimos, sino el resultado natural de un sistema político-económico que agoniza y pretende por medio de la fuerza, mantener su control político y financiero en cualquier parte del mundo donde actualmente gobierne en fase terminal.

Aquí en México, Ayotzinapa, Nochixtlán, Apatzingán, Atenco, etc., son referentes de un ejercicio de gobierno autoritario, represor, brutal en extremo y criminal por tanto; las agresiones a los maestros que protestaron contra la fracasada Reforma Educativa, son otra muestra de la violencia ejercida por los gobiernos, para mantener su precaria estabilidad a través del terror y la muerte a sangre fría.

Parece que el último estadio del modelo neoliberal, creador de pobreza generalizada para el acaparamiento de la riqueza mundial en un muy reducido número de manos, está manifestando su característica distintiva en todas partes del planeta. Esta característica es "El Cinismo".

Ambiciosos, sin un rasgo de pudor, los gobiernos neoliberales son corruptos desde su inicio, represores convencidos, mentirosos por conveniencia y criminales cuando tienen necesidad de serlo; pero en sus primeras etapas, intentan mantener las formas, ocultar sus llagas, aparentando conductas patrióticas, hablando de medidas dolorosas pero inevitables, en fin, haciéndose pasar por gente honesta que actúa por el bien nacional, sin admitir que sus acciones son impulsadas por la codicia y el hambre de poder. Roban y reprimen siempre, pero de entrada, hacen el intento de que esto no sea tan evidente a los ojos del ciudadano.

Después, la clase política pierde esa pizca de vergüenza y dignidad; los delitos son descarados y del dominio público; el enriquecimiento personal es claro y a la vista de todos; los actos de represión que antes se ocultaban, se practican a la luz del día sin que los operativos policiacos o militares intenten disfrazar un poco la violencia desmesurada que ejercen contra la población civil desarmada. Lo único importante es mantenerse en el poder a costa de lo que sea, para cumplir con los compromisos contraídos con los capitales financieros internacionales, que son los padres verdaderos del proyecto neoliberal a nivel mundial. De paso, las clases adineradas de cada país, se enriquecen obscenamente a costa del sufrimiento y hambre del resto del pueblo.

Cataluña vive hoy un episodio represivo que se replica en varias partes del planeta; el gobierno español está desde hace muchos años en una crisis política de la que no ha podido salir y no se ve en el corto plazo que esto vaya a solucionarse de algún modo. Cataluña dijo: hasta aquí; convocó a referéndum que, no obstante la violencia desplegada por el gobierno de Mariano Rajoy, se efectuó con apego a la constitución nacional. La violencia descarada y cínica de Rajoy, lo único que consigue después de la jornada, es el respaldo internacional hacia el pueblo catalán.

En México y otras naciones que enfrentan la crisis mundial del neoliberalismo agotado, las condiciones de miseria, inseguridad y violencia, pintan panoramas similares al que hoy se vive en España. Estos pueblos parecen acercarse también al punto de "hasta aquí" y lo más probable es que el cinismo represivo de sus gobiernos, intente sostener en el poder a los impulsores del neoliberalismo, a base de episodios de violencia brutal, como los que hoy se escenificaron en Cataluña.

México vivirá en el 2018 una jornada electoral definitoria; esta contienda será determinante para conocer el futuro que le espera al país en el corto y mediano plazos; existe el antecedente del fraude cínico y descarado del gobierno neoliberal, en favor del candidato oficial a la gubernatura del Estado de México en este 2017. Además, el punto de tolerancia social es bastante frágil en este momento, en razón a los huracanes, inundaciones y sismos que han afectado a un amplio sector social, que mira en los tres niveles de gobierno del país, a los responsables de las complicaciones derivadas de estos fenómenos naturales. La corrupción, indolencia, falta de estrategia y deshonestidad de las autoridades, tienen a la mayoría de los ciudadanos molestos con el actual sistema de gobierno.

Si la sociedad mexicana dice en 2018 "vamos por un cambio" y el neoliberalismo gobernante intenta imponer un presidente a modo, por la vía del fraude, los hechos de sangre y dolor, se replicarán en nuestro país de la misma forma en que están ocurriendo hoy en España y otras partes del mundo. No sabemos el desenlace que le espera a Cataluña después del referéndum que ganó el "si" con un 90% de apoyo; desconocemos hasta donde va a reprimir Rajoy a la población catalana. Lo que si es un hecho es que la sociedad, que hoy se mostró a la altura, sin responder agresión con agresión, puede cambiar su estrategia ante tanta brutalidad y responder de un modo más directo a las fuerzas policiales españolas. Lo único cierto en estos casos es que, por una parte, se pierden muchas vidas humanas y por otra, que el gobierno represor se deslegitima y desgasta aún más.

Lo que pase en Cataluña hoy, debe ser analizado paso a paso por nuestros tecnócratas mexicanos, ya que México no es un país pequeño como España; las zonas nacionales que sufren marginación y violencia son muy amplias y una acción que lastime la democracia en el país nuevamente, puede tener resultados desastrosos tanto para la sociedad en su conjunto, como para la clase privilegiada; deben entender que los tiempos de cambio están soplando fuertemente en todas partes, a manera de huracán o sismo. Ojalá no se equivoquen y comprendan que su ciclo histórico se está cerrando y deben irse en paz. De otra forma, enfrentarán un problema del que no podrán salvarlos la policía, marina y ejército en su conjunto. La represión termina cuando el pueblo responde y eso a nadie conviene. Que lo piensen bien quienes piensan que un nuevo fraude va a pasar sin mayor problema. El país dio un giro significativo, a raíz de los desastres que vivimos este año. Ya no somos los mismos.