NO HAY CISMA EN MORENA


En el Centro Histórico de la Capital del país, con frecuencia vemos situaciones singulares como la que voy a describir; se trata de algo que no es común en otras Ciudades mexicanas.

Frente a nuestra casa, se levantaba intacto hasta hace poco, un edificio bastante antiguo, de esos construidos, en buena parte, con piedra volcánica rojiza (tezontle), que tienen una solidez probada, ya que su antigüedad se remonta generalmente a más de cien años de vida. Con todo, eran apreciables, a simple vista, los estragos causados por el tiempo en toda su estructura.

La remodelación de estos edificios está permitida por las autoridades locales y federales, siempre y cuando la fachada de la edificación, se mantenga idéntica, sin alteraciones que modifiquen el entorno histórico del lugar.

Por este motivo, fuimos testigos del cambio verificado al interior del edificio, con adecuaciones que introducían elementos novedosos que nada tenían que ver con el plan original de la antigua casona. El aluminio, la Tablaroca, el alumbrado con lámparas de leds y otras modificaciones, hacían del edifico una cosa diferente, al menos por dentro, ya que tanto la cimentación como la fachada original, seguían siendo las mismas.

Como familia, tenemos años viviendo en nuestra casa y nos hemos acostumbrado al entorno que la cobija; cambios como el que relato nos causan pesar, pues provocan nostalgia por lo que fue y hoy ya no está. A los más jóvenes no les causa tanta impresión el asunto, pero a quienes hemos vivido un poco más, el cambio nos inapropiado. No obstante, comprendemos que, para poder seguir adelante, las cosas deben cambiar un poco, ajustarse lo mejor posible para seguir funcionando.

Este tipo de adecuaciones, las enfrentan inevitablemente todas las construcciones realizadas por el Hombre; para afrontar lo que viene, hay que entender que se cumplen ciclos definidos y resulta necesario el adecuarse, a riesgo de quedar en el camino sin posibilidad futura.

Pues bien, analizando el momento político que vive el país, caí en la cuenta de que lo mismo esta sucediendo actualmente dentro del Partido Político Morena. Durante años, siendo aún solo un movimiento opositor de izquierda, Morena nos acostumbró a una cara muy bien definida; era fuerza nacional, opositora al régimen tecnócrata que gobierna. No aceptaba compromisos que atentaran contra la línea de acción del Movimiento. Había una barrera clara, que marcaba los límites de la negociación con cualquier personaje o fuerza política de oposición.

Hoy esto ha cambiado y Morena, abre sus puertas a toda persona física o moral, que decida adherirse o afiliarse al Partido, sin restricción alguna; están llegando con la promesa de aportar fortaleza a Morena y a cambio, en determinadas ocasiones, el Partido corresponde con candidaturas para aquellos que pueden ser factores de triunfo en las siguientes elecciones.

La comparación con el relato del edificio remodelado, tiene mucho que ver con lo que sucede hoy en día con Morena. Es el mismo Partido, la misma estructura sólida, los mismos personajes que iniciaron el Movimiento de Cambio; pero, no obstante, Morena se mueve al interior, de manera diferente. Es comprensible este paso; las elecciones próximas son de suma importancia para la vida nacional. O seguimos padeciendo a los partidos de la derecha liberal, o apostamos por el triunfo de Morena y el Cambio deseado. No hay más alternativas.

En este momento, hay militantes y simpatizantes que ven estos cambios con desconfianza y no consideran natural que una fuerza política de izquierda, crezca cediendo mucho en el aspecto ideológico, para conseguir un triunfo muy acotado, por todos los compromisos contraídos, en la elección que viene. Estos militantes y simpatizantes, son los que han visto la "casa" original y no pueden acostumbrarse a los cambios internos que se aprecian al interior del Partido.

Del otro lado están los que aceptan sin inconveniente alguno esta nueva forma de hacer política; para ellos, el resultado obtenido en los siguientes comicios es lo importante y hay que ir con todo por el triunfo. Para ellos Morena tiene la misma fachada y cimientos que antes; las modificaciones son productivas, pues propiciarán el triunfo del Partido.

En realidad, Morena sigue siendo el mismo Partido; su dirigencia determinó cerrar un periodo político y abrir uno nuevo. Se considera que existen factores ideológicos que en este momento no aportan beneficios inmediatos al Partido y hay que dejarlos al margen por un tiempo; al menos mientras se verifica el proceso electoral. Es una estrategia válida y con miras a pasar de Fuerza Opositora, a Gobierno. Se apuesta con fuerza al triunfo que parece estar a la vista.

Quienes no miran bien el cambio, deben entender que la moneda ya no está en el aire y que la decisión fue tomada desde hace un buen tiempo. Es un cambio brusco en efecto y tiene sus riesgos, pero es algo que no tiene vuelta de hoja en el momento actual. Es legítimo criticar y hacerlo de manera clara y fuerte; pero hay que aceptar el hecho de que la ruta de aquí a las elecciones está definida.

La dirigencia de Morena se habrá anotado un triunfo histórico, si la jugada política que está preparando, funciona según lo planeado. Todos esperamos que así suceda. Pero si desafortunadamente esto no ocurre conforme al plan recién diseñado, el edificio que representa el Partido para todos, aparte de quedar necesitado de adecuaciones, como se encontraba al principio, tendrá una serie de problemas importantes al interior, por haber utilizado materiales de dudosa calidad, en la remodelación política que efectuaron, al calor del momento electoral.

Mientras tanto, lo importante, lo útil para el Cambio, es apoyar a Morena con todo; estemos o no de acuerdo con la ruta política elegida. El único motor que puede impulsar al país y sacarlo del bache histórico donde se encuentra actualmente, se llama Morena. Vayamos por el triunfo y después, ya veremos; todo se resolverá en unos meses. Hoy es tiempo de estar unidos.

Malthus Gamba.