LOS QUE NO VOTAN…


#ConElCorazonALaIzquierda


En estas elecciones, al margen del combate que protagonizan Partidos Políticos y candidatos en turno, se ha visto en paralelo, sobre todo en redes sociales, el activismo de aquel segmento social que no se siente identificado con alguna de las fuerzas partidistas que compiten para ocupar cargos públicos en todos los niveles de gobierno.

Están en su derecho, es válido no sentirse representados por quienes aparecen como opciones electorales en la contienda que se verificará el día de mañana. Es su derecho el no participar, si consideran que, con su ausencia en las urnas, obtienen un resultado favorable para sus intereses como ciudadanos.

Sin embargo, dentro de este segmento que no tiene interés en participar en este evento nacional, por no creer en las posibilidades de la democracia representativa, existe un pequeño sector que se dedica de manera cotidiana a descalificar a quienes, en teoría, no debieran importarle. Se pasan el tiempo criticando ásperamente a partidos, candidatos y de paso, a los ciudadanos que sí ven posibilidades de cambio político-social, usando como herramienta el voto individual, que unido al de muchos otros electores, puede significar la modificación, para bien, de la vida cotidiana en el país.

Este tipo de ciudadanos, hablan mucho de "sociedad civil organizada", como única vía para conseguir un cambio verdadero. Pero parecen olvidar que, quienes sí votan, son también sociedad civil organizada, solo que actúan teniendo confianza en el voto y en el proceso electoral, por muy viciado que esté el mismo. En la presente elección, quienes sufragan, saben que el voto masivo puede impedir el fraude, dada la enorme distancia que se observa entre primero y segundo lugar, en la contienda presidencial. Esa sociedad organizada es participativa y confía en que el proyecto de nación propuesto por quienes ofrecen un cambio sano, tiene posibilidades. Entienden que, de ningún modo, es la solución a los problemas que enfrenta el país; se trata únicamente de la puerta que se abre para que "todos", hagamos política a diario, a fin alcanzar esas soluciones que hoy resultan indispensables.

Quienes defienden la teoría de "sociedad organizada" como única vía de cambio, parece que no tienen en cuenta que este modelo organizativo no existe. Noam Chomsky, Immanuel Wallerstein y otros sociólogos y estudiosos de la política mundial, afirman que, en la práctica, existen "grupos ciudadanos" con intereses particulares (válidos o no), que jamás representan un "proyecto nacional" firme, donde estén contempladas todas las necesidades políticas, económicas y sociales que requiere un país. Estos colectivos trabajan para la solución de pequeñas partes del problema nacional, pero carecen de la capacidad organizativa necesaria y de la estructura suficiente, para atender todas las demandas que se presentan en una nación. La complejidad misma de la sociedad, los diferentes intereses que presenta cada estrato o clase a su interior, hace imposible que exista esa unificación de criterios y acciones necesarias para emprender una actividad de mayor envergadura.

Hablar entonces de un proyecto sin posibilidades reales de aplicación, es repetir como argumento una solución inviable. Y recriminar falta de visión social, a quienes activamente participan en un proyecto en curso, esto es, a quienes acuden a votar como sociedad organizada, resulta entonces risible y penoso.

Se pueden decir muchas cosas sobre los Partidos Políticos y la mayoría serán ciertas. Igual sobre los órganos electorales y el aparato de gobierno. Pero debe tenerse en cuenta que un cambio hacia la social-democracia, es algo que no ha vivido aún el país. Decir anticipadamente que el resultado que obtendrá un gobierno de cambio, será necesariamente igual de malo que la experiencia vivida durante la tecnocracia neoliberal, es faltar a la verdad, pues se parte de supuestos y de teorías sin mucho sustento. Se podrá decir que Morena ha recibido políticos de poca o nula credibilidad. Pero se tiene que decir también que estos elementos no hacen mayoría y que el proyecto de gobierno presentado, es hasta este momento viable y acorde con las necesidades inmediatas que demanda nuestra sociedad.

El quehacer político se hace a diario y estos mismos ciudadanos que mañana votarán por un cambio total de gobierno, exigirán en todo momento, el cumplimiento de los compromisos contraídos por quienes tomen las riendas del país, a partir de diciembre próximo. Esa es la sociedad organizada que trabaja a diario, por la conquista de mejoras reales en la calidad de vida de todos los mexicanos.

La otra sociedad, esa que habla de organización en abstracto y se niega, en uso de su derecho, a la actividad electoral, seguirá con seguridad esperando individualmente, mejores días, en los cuales pueda aportar todo lo que ha guardado por años para el mejoramiento de nuestra nación, en espera de la llegada de ese día señalado. Ese en que asociaciones civiles con diferente agenda, actores con trayectoria reconocida en cualquier campo de la defensa de los derechos de todo tipo, e individuos que acudan a título personal, armonicen de algún modo su accionar nacional, para conseguir un cambio real, sin la intervención de la política y los políticos tradicionales y con un proyecto de nación incluyente, donde quepamos todos, sin diferenciar clase, estrato o grupo regional que compongan este gran movimiento que se espera alcanzar de algún modo.

Les deseo la mejor de las suertes. Ojalá y suceda en el corto plazo.


Malthus Gamba