TODOS ARMADOS Y APUNTANDO: ELECCIONES 2018


Todo listo para el inicio de la campaña formal por la presidencia de la República y demás puestos de elección, que serán sometidos a votación ciudadana en este 2018.

Los candidatos fueron los que todos sabíamos anticipadamente que aparecerían en las boletas electorales, compitiendo por los partidos políticos tradicionales: por el PRI, José Antonio Meade, por el PAN, Ricardo Anaya y por Morena, Andrés Manuel López Obrador. Hablo de los partidos fuertes que lideran coaliciones en las que los demás componentes en las distintas fórmulas, juegan el papel de comparsas. Son actores secundarios, con peso relativo, pero sin capacidad definitoria.

¿Qué podemos esperar de esta elección?

Yo soy de la opinión de que muy poco.

Del PRIAN definitivamente nada bueno puede surgir. Son dos partidos acostumbrados a prometer lo que ni remotamente tienen intención de cumplir. Corruptos hasta el tuétano, carecen de los medios mínimos para revertir su política tecnócrata, por otra que se interese más por el bienestar social. El neoliberalismo necesariamente produce pobreza; es parte de su esquema productivo. Tecnocracia y Bienestar Social, jamás pueden caminar juntos tomados de la mano. Así es que, de ganar Meade o Anaya, todo el discurso electoral que nos recetarán dentro de pocos días y hasta el fin de la campaña, quedará solamente en anécdota promesas vacías. Ya vivimos la misma historia con Peña Nieto.

¿Qué pasa con Morena?

Empezó un proyecto al que se fueron acercando políticos, ciudadanos, académicos, intelectuales y organizaciones que comulgan en una visión de centro-izquierda, comprometida con la democracia, la defensa de los recursos nacionales y un más equitativo reparto de la riqueza generada en el país. La imagen de Andrés Manuel es un imán que ha logrado conjuntar todo este capital político, para dar vida a Morena. Hoy se trabaja para alcanzar la presidencia de la República en estas elecciones.

Desafortunadamente, a últimas fechas, Morena cambia radicalmente su visión de centro-izquierda inicial y se corre políticamente al centro, aceptando dentro del Partido y colocando en lugares estratégicos en sus listas de legisladores plurinominales (los que no son votados y llegan cómodamente por porcentaje), a personajes que anteriormente estaban en la lista del neoliberalismo. Algunos fueron enemigos declarados de la izquierda partidista, desde los tiempos en que el PRD enarbolaba esas banderas.

Si vemos las cosas desapasionadamente, nos damos cuenta de que esta será una elección en la que participarán corrientes políticas de la derecha y del centro únicamente. No hay partido que represente a la izquierda nacional. No hay izquierda nacional, porque ningún partido responde a esta visión de lucha.

Sin embargo, dentro de la visión de centro, la propuesta de Morena es mucho más audaz que la que nos presenta el PRI, -que también guarda una posición de centro- y naturalmente, mucho más ambiciosa que la del PAN, donde se concentra toda la derecha conservadora, radical y tradicional mexicana.

Votar por el PRI o el PAN, es repetir los mismos errores del pasado y condenar al país a seis años más de violencia, depredación e injusticia desatadas. Encarecimiento de todos los productos y hambre para millones de mexicanos.

Votar por Morena, es apostar por un cambio de centro, que destine más recursos al gasto social, sin ser por esto una alternativa de gobierno que modifique radicalmente las formas de producción, la distribución de la riqueza en el país, eliminando monopolios, corporativismo sindical, cacicazgos y otros vicios de este sistema. Habrá un cambio, pero éste, no será de la envergadura que muchos esperan. Habrá menos violencia quizá, pero los negocios del crimen organizado no desaparecerán, pues mientras exista demanda norteamericana, los narcóticos seguirán entrando a ese país preferentemente por nuestras fronteras.

Al aceptar estas alianzas estratégicas de última hora, Morena sigue siendo con todo, la única medicina disponible para controlar muchos de los males que padece el país. No perdió su impulso inicial. Lo único que sucede es que el sabor que va adquiriendo esta medicina, cada vez resulta más desagradable. Algunos que eran convencidos totales del rumbo que seguía el partido, hoy comienzan a dudar de la efectividad del medicamento, al ver que la fórmula contiene elementos no muy recomendables para la salud.

Con todo, no queda sino apoyar esa opción partidista, por el bien de México y de quienes vivimos en el país. Solo hay que tener en cuenta las recomendaciones que de continuo nos hacen luchadores sociales como el padre Solalinde o Epigmenio Ibarra, en el sentido de que con nuestro voto y defensa del mismo, no estamos expidiendo un cheque en blanco a Morena, para que gobierne de acuerdo a intereses de grupos o cúpulas enquistadas en su dirección. Queremos un cambio real, por mínimo que éste sea. Si la crítica y los señalamientos han sido duros con los gobiernos del PRIAN, serán mucho más severos con Morena, si llega a convertirse en gobierno.

Trabajemos para que esto suceda y exijamos resultados reales, una vez logrado ese objetivo.

Aquiles Macías