Reflexiones de un Chairo


#CienDíasDeAMLO


Los chairos somos gente rara, dicen los que defienden banderas de la derecha.

No entendemos que este país se derrumba día con día, sin que las piedras fundamentales, que sirvieron como soporte a la nación por varias décadas, se salven de la catástrofe que significa la IV Transformación.

Es preocupante la manera en que, tan solo en cien días, la realidad mexicana se trastoca desde sus cimientos, sin que la comprensión nos alcance y demos muestra de entender lo evidente. Nuestro país se deshace en manos de un gobierno de izquierda. Y nosotros, los chairos, en la luna.

Para los personajes de la derecha, todo es claro. Su mundo, ése que les tocó presenciar cómodamente desde el sillón de sus hogares y bajo la sabia guía de sus aparatos televisores, está moviéndose con una rapidez que implica riesgo. Es un fenómeno nuevo, que en nada se parece al cambio de gobierno que significó hace unos años, la llegada de Vicente Fox a la presidencia.

Ahí todo era entendible; había continuidad económica y política con el proyecto de un PRI que, no obstante haber perdido el control del ejecutivo, mantenía en su poder el Congreso y la mayor parte de las gubernaturas en el país. Ese cambio fue terso y aunque los resultados del sexenio no fueron los esperados, tampoco se dio la incertidumbre que hoy se vive, con la llegada de Morena al poder.

Es cierto que la desigualdad y la pobreza no se resolvieron, pero los indicadores macroeconómicos, se mantuvieron estables. Así lo señalaban nuestros confiables periodistas en radio, televisión y medios escritos.

¿Cómo es posible que los chairos no entendamos que los dueños del poder económico en México están intranquilos y amenazan con sacar su dinero del país, ante la incertidumbre que generan las decisiones de este gobierno? ¿Cómo es posible que no tomemos conciencia del riesgo que implica la baja en la perspectiva de crecimiento que señalan las calificadoras internacionales, por la intención de hacer de Pemex y Comisión Federal de Electricidad, empresas rentables y con solvencia financiera? ¿No vemos la manera en que el presidente golpea a la sociedad civil, al retirarle recursos para el manejo de programas sociales?

Estas razones son arrojadas al paso de cualquier chairo, en la difícil carretera de las redes sociales. Y aún en la vida cotidiana, son razones comunes para descalificar el apoyo que brindamos al gobierno de López Obrador.

¿Y quieren saber una cosa? Toda su argumentación es sólida y responde plenamente a la realidad que describen.

Pero precisamente en eso radica la incomprensión insalvable entre chairos y conservadores. Como chairo, comprendo perfectamente los razonamientos de la derecha. Ellos por su parte, dicen no entender las causas y motivos de la nueva estrategia de gobierno.

La realidad que defiende la derecha, no es ni remotamente, la realidad de un chairo.

Un chairo difícilmente se informa en televisión, prensa escrita o radio directamente. Llega a la información, usando el filtro de las redes sociales, donde se decanta todo la comunicación nacional e internacional. Las comparaciones entre las voces que comunican y analizan, le dan al chairo una dimensión propia de cada asunto tratado.

Efectivamente, el viejo régimen y sus estructuras anquilosadas están transformándose a diario, pero en eso consiste precisamente la IV Transformación. No es una destrucción total del antiguo sistema. Es más bien una reestructuración de todo el aparato de gobierno, para que responda efectivamente a las demandas ciudadanas.

Esta transformación no es simulada, como ocurrió en el caso de Fox, donde los intereses político-económicos, eran idénticos a los del PRI. No hubo alternancia verdadera ahí y el continuismo neoliberal fue la marca en los gobiernos del PRIAN. La intención fue siempre crear un pequeño grupo de grandes ricos, a costa del empobrecimiento extremo de millones de mexicanos.

Esos mismos capitales, son los que amenazan hoy con irse del país, sin hacerlo verdaderamente. Intentan presionar al gobierno de Andrés Manuel, con una catástrofe financiera, anunciada hace mucho, que no se cumple en fecha alguna. ¿Cómo van a irse de un país, donde las oportunidades de hacer grandes negocios se mantienen abiertas? Eso sí, ahora con reglas claras y justas.

Son esos dueños de grandes capitales nacionales (ni tan grandes si los vemos a nivel internacional), los que apelan a las proyecciones negativas de las principales calificadoras. Solo que no dicen que han sido precisamente las recomendaciones de esas calificadoras, las que han llevado a la pobreza a decenas de países, en su defensa a ultranza del sistema neoliberal, hoy en franco descrédito.

Las sociedades civiles, se quedan sin recursos, por ser en su mayoría una creación neoliberal, para triangular recursos y asumir responsabilidades sociales que competen al Estado. Están manchadas de corrupción, igual que las antiguas dependencias del gobierno.

Expongo todos estos argumentos que como chairo conozco y defiendo, para dejar en claro que, aunque acepto que las razones que defienden los conservadores, son totalmente explicables, no corresponden a la realidad que está viviendo México en este momento.

La Transformación que hoy se construye, no es accidental y fruto de desaciertos, como los conservadores señalan; es un movimiento planificado y respaldado por la gran mayoría de los mexicanos.

Claro que se trata de cambiar el mundo corrupto, criminal, desigual y violento en que ellos vivían felices. Ahora se ve que son esa minoría privilegiada, que disfrutaba de mucho, a costa del sufrimiento de otros. Defienden con todo al régimen que muere, pero son muy pocos y carecen de voz y credibilidad en estos momentos.

Los conservadores han sido de siempre, defensores de privilegios de grupos selectos. Por lo mismo, no pueden entender los movimientos sociales que intentan combatir desigualdad y pobreza.

Vivimos en el mismo país, pero las concepciones de los correcto y ético, son totalmente opuestas entre un chairo y un conservador.

Y es precisamente ahí donde se gesta el irreconciliable desencuentro entre un chairo y un conservador mexicano. Un chairo no necesariamente es una persona humilde. Puede vivir bien, pero nunca aspira a la riqueza vergonzosa. Para él, el concepto ético es fundamental en su visión de la vida. Para el conservador nacional, la riqueza ilimitada es la única opción que ha encontrado en la vida. La ética es una materia que cursó en la escuela, sin un significado especial que lo limite en su afán de pertenecer a la clase privilegiada.

Los chairos entendemos la mentalidad conservadora. El conservador crea falsas imágenes para evadir esa misma imagen en el espejo y para crear una falsa identidad a sus contrarios.


Malthus Gamba