PEÑA NIETO AHOGADO EN SU PROYECTO

13/12/2016

Cuando Enrique Peña Nieto, recuperó la presidencia de la República para el PRI e implementó de inmediato las Reformas Estructurales que urgían a los capitales extranjeros, al Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, pareció a todos que nuevos tiempos llegaban al país, con un neoliberalismo que revolucionaría enteramente la economía mexicana; esperábamos la creación de empleos de baja calidad, pero empleos al fin y al cabo; se creía que los inversionistas llegarían a nuestro México maquilador, estableciendo empresas de armado, ensamblado y terminado aprovechando la mano de obra barata y las facilidades fiscales otorgadas por nuestro gobierno, para favorecer siempre a la empresa de origen extranjero. El neoliberalismo estaba en su mejor momento y parecía que todo el trabajo realizado desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, hasta el presente sexenio, estaba por dar los esperados beneficios económicos a un país obediente, sumiso, dócil y entreguista, como el que "construyeron" los gobiernos del PRI, PAN, PRD y demás satélites, a través de Pactos, Tratados, Reformas y demás engendros neoliberales.

Eran los primeros años del Peña Nieto fuerte, joven, carismático, seguro al frente del gobierno nacional; eran los tiempos del "Nuevo PRI", que regresaba para mostrar que ellos si sabían gobernar; era el tiempo de la pareja presidencial, rodeada por una corte destacada donde sobresalían funcionarios como Videgaray, Nuño, Osorio Chong, Chuayffet, Murillo Karam, etc., lo mejor de lo mejor de ese nuevo PRI salvador y organizador experimentado.

¿Qué queda de todo este sueño, de todas estas promesas, al finalizar 2016? Nada; absolutamente nada.

Dos detonantes arrasaron con todas las expectativas de crecimiento en el país y redujeron a escombros al gabinete y a la persona de Enrique Peña Nieto en cuestión de meses y esta caída fue tan catastrófica que derrumbó de golpe toda la arquitectura diseñada para el advenimiento de los buenos tiempos; El crimen de Ayotzinapa y el reportaje sobre la Casa Blanca del presidente, son las dos banderillas que terminaron con el brío inicial del gobierno de Enrique Peña Nieto; la saña mostrada contra estudiantes normalistas en Iguala, por parte del crimen organizado en complicidad con los tres niveles de gobierno en el país, fue y es a la fecha, una herida profunda que México no olvida ni perdona; que el ejército y los federales, con el visto bueno del presidente, del gobernador del Estado, del secretario de gobernación y del procurador de justicia hayan desaparecido a estos estudiantes, es inadmisible para la sociedad mexicana y para el mundo entero. El reportaje de la Casa Blanca, sacó a la luz el hecho de que el gobierno priísta, la clase política del "Nuevo PRI" es un casta delincuencial que vive en y para la corrupción; no solo quedó en evidencia el presidente y su casota millonaria, sino que sus principales colaboradores mostraron que están hechos del mismo cobre y tienen también sus propiedades mal habidas en Malinalco (Videgaray), Las Lomas (Osorio Chong), etc. Con el tiempo, la corrupción institucionalizada nos presentó otras caras tan nefastas como las de los integrantes del gabinete, apareciendo la "nueva generación priísta" integrada por los Duarte (Javier y César) y Beto Borge. Si sumamos a esto que los índices sobre delincuencia e inseguridad se encuentran permanentemente al alza, no es de extrañar que toda la magia inicial del sexenio peñista, haya desaparecido como por encanto. Las Reformas Estructurales no cuajaron y solo prometen beneficios para los inversionistas foráneos interesados en las reservas energéticas que la quebrada Pemex será incapaz de explotar. De la educación mejor ni hablamos, porque la nueva estructura diseñada por Nuño y compañía, es un adefesio del que se quejan maestros, padres de familia y alumnos en general; no aporta nada a la educación, pero si crea las bases para la futura mano de obra inculta, dócil, desinformada y carente de raíces nacionales, que requiere el capital extranjero.

La idea del PRIANRD liderado por Enrique Peña Nieto era efectivamente ésta: rematar todos los recursos del país, convirtiendo a México en una nación maquiladora, o en un apéndice económico de Estados Unidos al que se cambian soberanía y recursos, por las migajas que se nos dejan después del gran festín americano. Pero la idea era hacerlo todo con estilo, triunfalmente, presentando al pueblo de México esta capitulación sin reservas, como un triunfo de la ingeniería político-económica del gobierno en turno y no como el fracaso total de una administración incompetente, tramposa, corrupta y aspirante a la total impunidad, como resulta ser para todos los mexicanos el fallido gobierno peñista.

Disculpas ha habido muchas y seguramente habrá más; desde la caída en los precios del petróleo, el entorno económico mundial, la globalización y sus efectos desequilibrantes, hasta la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Esas son las coartadas del PRIANRD para tratar de ocultar su monumental fracaso.

Lo único cierto es que en el PRIANRD apostaron por años al modelo neoliberal que se está derrumbando estrepitosamente a nivel mundial, sin que los políticos de estos partidos se den cuenta al respecto. Cuando las naciones del mundo se preocupan hoy por fortalecer sus economías internas, cuidando recursos, apostando por el crecimiento nacional, el PRIANRD sigue soñando con el milagro neoliberal que nunca va llegar y que solo nos deja al final del 2016 más crimen, más corrupción, menos crecimiento y mayor pobreza.

Enrique Peña Nieto nos pide para los próximos 2017 y 2018, confianza, unidad y "buena vibra" para alcanzar los sueños que piensa, aun esperamos de su gobierno; confianza en el "milagro" que no llegará, pues nunca se trabajó para edificar un México fuerte; unidad en torno a un gobierno que se destaca por incompetente, antinacional, corrupto y criminal; y "buena vibra" sin importar el hambre, el desempleo, la inseguridad y criminalidad que se viven a diario en todo el territorio nacional. Nos pide apoyar otra vez al "Nuevo nuevo PRI", ahora si remasterizado y en HD, que continuará con las mismas políticas que han convertido al país en el pantano que sufrimos todos los mexicanos actualmente.

Como última carta, Enrique Peña Nieto se vende actualmente y lo venden de igual forma los medios de comunicación afines al Prianismo, como una "víctima incomprendida" injustamente repudiado por un pueblo ignorante; como "el presidente al que la sociedad no supo escuchar y comprender"; él "tomó decisiones valientes, viriles que cambiarán el destino del país"; "es un visionario, un adelantado a su tiempo". Lástima que nadie con un poquito de inteligencia compre este producto. A nivel nacional, está considerado como el peor presidente del México moderno. Internacionalmente es visto como un político corrupto, incompetente y servil.

Como la catástrofe peñista amenaza con profundizarse más en este próximo 2017 -las calificadoras internacionales anuncian una pérdida de confianza en la economía mexicana para el siguiente año-, al PRIANRD no le queda otra que justificar el derrumbe de su proyecto neoliberal con excusas burdas que no podrán ocultar los aumentos en gasolina, canasta básica, medicamentos, etc., así como el deterioro del salario, seguridad en el empleo, nivel de vida, que nos afectarán a todos en los siguientes años.

Quieren el voto del ciudadano en las locales del 2017 y federales del 2018, apelando a la "buena vibra", a cerrarle el paso "al mal humor", a "ver las cosas buenas que también cuentan".

¿No estamos hasta la madre de todo eso? ¿Cambiaremos nuestro futuro por una tarjeta Monex, Soriana o por una despensa? ¿Olvidaremos a tanto muerto del PRIANRD? ¿Pasaremos por alto tanta corrupción e impunidad y votaremos por los mismos? ¿Apostaremos nuevamente por un modelo económico que se hunde irremediablemente a nivel mundial, rematando aquí lo que nos queda de México?

2017 y 2018 no están tan lejos ya. Todo este panorama y estas preguntas debemos analizarlas detenidamente para responder en las urnas y salvar o condenar a nuestro país y a nuestras familias. ¿Votaremos con "buena vibra" por el PRIANRD? ¿O resulta necesario un cambio radical, con un nuevo modelo de nación que vea por el bienestar de la gente y no por el enriquecimiento de unos cuantos?; cada uno dará su respuesta particular, de acuerdo al México que prefiera para él y su familia. Esperemos que la mayoría nos decidamos por el cambio.

MALTHUS GAMBA


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