Doble apoyo para AMLO

#LaIVTransformaciónVa


Si usted nos ve por la calle, en casa o en alguna fiesta, le va resultar difícil adivinar quién es Mayra y quién soy yo. Y digo adivinar, porque no hay otra herramienta para identificarnos, si, como ocurre a menudo, vamos vestidas de idéntica manera.

Este truco de perdernos dentro de una misma identidad que nos contiene a ambas, sin descubrir cuál es cuál, lo aprendimos desde muy niñas. Imagino que mis padres jugaban también con esta situación. Hay vestiditos de bebé idénticos, que usamos mi hermana y yo desde la primera infancia.

Ser gemelas significa más que parecerse mucho en lo exterior. Tiene que ver con nuestro yo interno. Hay una especie de comunión íntima, que hace que los gustos, las fobias, los sentimientos y las ideas, se compartan a menudo, sin necesidad de platicarlos o exponerlos anticipadamente.

En muchos aspectos somos una sola entidad, que se mueve dentro de dos cuerpos diferentes.

En algunas ocasiones esto no sucede así y cada una de nosotras se maneja de forma independiente, sin que los pensamientos, sentimientos y acciones de una, repercutan en la otra. Hay veces en que discutimos largamente para reencontrar ese punto de unión al que estamos acostumbradas. Somos muy cercanas en todos aspectos, pero tenemos espacios personales, donde no puede ingresar, sin santo y seña, una en casa de la otra. Y está bien, lo entendemos y lo aceptamos.

Nuestro último desencuentro se dio el fin de semana pasado. Mayra y yo somos Lopezobradoristas de hueso colorado. Por años estuvimos participado en marchas, campañas y plantones, en apoyo a Andrés Manuel. Hemos llorado de coraje, cuando la corrupción conservadora le ha arrebatado el triunfo legítimo. Y hemos llorado abrazadas y de puro gusto, cuando en el tercer intento, López Obrador alcanza el triunfo, llevando sobre sus espaldas a Morena y la esperanza de millones de mexicanos. Que nadie hable mal de Andrés Manuel delante de nosotras, porque arde Troya.

Nosotras entendemos que hay mucho trabajo por hacer. Sabemos que el apoyo que se dio al hoy presidente, debe refrendarse cada día, sin regateos y con la confianza de que el primero de julio pasado, elegimos al político más honesto que registra la historia contemporánea. Sabemos que las batallas van a ser muchas y que la derecha conservadora, fue derrotada, pero no está acabada. Sus intentos por descarrilar el proyecto del cambio, serán el pan de cada día y habrá que trabajar a diario, para impedir que retomen el poder, en un país que actualmente los detesta.

Todo eso lo conocemos ambas, lo hemos platicado, o quizá únicamente lo hemos pensado y compartido por ese sistema de comunicación o comunión al que solo nosotras tenemos acceso.

El fin de semana pasado, como dije, surgió un evento que fue noticia nacional y de alguna forma, asunto menor comentado en parte de la prensa internacional.

El punto central del evento, tiene que ver con un tuit que lanza Vicente Fox, expresidente de México, sobre un supuesto comando criminal que intenta ingresar a su hacienda. En el comunicado, responsabiliza a Andrés Manuel de cualquier situación que pudiera presentarse, atentando contra la seguridad del expresidente y de su familia.

López Obrador no lo piensa dos veces y gira de inmediato las instrucciones para que se establezca un austero aparato de seguridad, en favor de Fox y su familia. Horas después, amplia esta información, señalando que son ocho los elementos asignados a esta guardia y que también el expresidente Calderón, goza del mismo beneficio, pues envió una carta en la que escribe que teme por su seguridad, al haber declarado la guerra a la delincuencia, durante su mandato. Ocho elementos lo cuidan desde hace pocas semanas.

Leí la noticia con atención y fui en busca de mi hermana para compartir lo que acababa de saber. Ya estaba enterada. Somos tuiteras empedernidas y para nosotras, todo lo que se habla en esta bendita red, debe conocerse de inmediato.

Con tranquilidad le dije que el asunto tenía aristas que lo hacían preocupante. Estuvo de acuerdo conmigo. Habría que esperar a la conferencia matutina del lunes, agregó, donde seguramente el presidente aclararía las cosas convenientemente. Ahí fui yo quien dijo estar de acuerdo.

Los conservadores no tenían madre, manifesté. Molesta, Mayra respondió: pero Andrés Manuel adquirió de gratis su rebanada de culpa. ¿Y qué tiene que ver el presidente con las pendejadas de Vicente Fox y el uso que la derecha está haciendo de todo el asunto?, contesté asombrada.

Ahí nos dimos cuenta de que la comunicación habitual se había roto. Nuestro wi-fi interno fallaba. Había que platicar.

Mayra pensaba (como otros chairos lo hacían también), que el hecho de asignar una pequeña guardia personal a los dos expresidentes, era una especie de claudicación al compromiso social hecho por López Obrador desde tiempos de la campaña. Esto, decía ella, le restaría apoyo social en el corto plazo. A los conservadores no había que darles ni agua. Que la seguridad se la pagaran ellos.

Aquí debo decir que, en lo más recóndito de mi mente, siempre me he considerado más chaira que Mayra. Es una convicción que trato de ocultar, porque sé que mi hermana no entendería el motivo de esta certeza. Pensaría seguramente que soy injusta y que no valoro en todo lo que vale el trabajo que ella ha desarrollado en estos años. No es así. Esto no tiene que ver con el apoyo brindado en los momentos importantes, sino con el refrendo del mismo, día con día. Esa es nuestra diferencia.

Expuse a Mayra lo siguiente: este es un episodio que se dio por conducto de una persona que se ha dedicado a descalificar al presidente a diario. Vicente Fox hace toda esta farsa (al final se conoció que jamás existió el pretendido comando), con la deliberada intención de golpear al presidente. Esperaba oídos sordos a su petición de seguridad y con eso, escalar la situación a niveles que le permitieran representar el papel de víctima y convertirse en un interlocutor con presencia, dentro de redes sociales y medios tradicionales de comunicación.

Otro supuesto ataque más adelante y ya se tiene el escenario completo, para acusar a Andrés Manuel de insensibilidad y convertirse en una víctima reconocida de la violencia desatada por el crimen organizado. De la misma violencia que los neoliberales impulsaron y que hoy usan a su favor, intentando ganar el apoyo del pueblo con mentiras y situaciones falsas, que tienen la intención de poner en predicamentos al presidente.

López Obrador actuó con cordura, concluí. La situación en esta etapa es menor y no hay por qué dejarla crecer. La guardia que se les da a los dos expresidentes es sumamente austera. No otorgarla puede ser muy costoso, políticamente hablando. No es como dicen muchos, un privilegio que se está brindando a dos ciudadanos comunes. Hay que pensarlo un poco. Cuando dañan, o fallece un cantante, un futbolista, un actor, o un político famoso, la noticia corre en grande dentro de la estructura social. Cuando yo o tú muramos, solo nuestra familia nos llorará. Política y socialmente no son los mismos casos, aunque muchos se empeñen en hacernos creer lo contrario. Si algo les sucede a Fox o a Calderón, la derecha tendrá todos los argumentos que hoy le hacen falta, para desacreditar al presidente de México.

Callamos. Mayra me miró, primero con desconcierto, después, con el rostro alegre de todos los días. Se acercó afectuosa y me dijo al oído. Lo sé: siempre has sido más chaira que yo y no me molesta. Tu tienes la total confianza en ese hombre que, a pesar de haber ocupado puestos importantes, jamás nos ha fallado. Yo a veces flaqueo y dudo, pero tú te mantienes firme en ese apoyo diario del que hemos hablado, o en el que hemos pensado al mismo tiempo. Tienes razón. Andrés Manuel aclarará todo el lunes en su conferencia mañanera y despejará las telarañas que la derecha pretendió tejer en las cabezas de muchos de nosotros. Si le dimos el apoyo al inicio, hay que mantenerlo todo el tiempo. La batalla es de todos los días.

Nuevamente, la comunicación se establecía. Nuestro wi-fi interno activaba la señal y el contacto entre ambas se restablecía.


Malthus Gamba.