LA CLASE MEDIA.- ¿Con Morena, o al suicidio?


¿Qué pasa cuando tu ritmo de vida se encuentra amenazado? Hay ocasiones en que pareciera que el destino se ensaña contigo y los tuyos, derrumbando sin misericordia lo que costó tiempo, esfuerzo y sacrificios de todo tipo. Para la mayoría de los mexicanos, la miseria es algo que se aprende a soportar desde pequeños, pues se sabe que representa una especie de prisión existencial, de la que será muy difícil escapar por factores externos, que limitan el esfuerzo personal de cada individuo. Para la gente humilde, vivir dentro de los estándares de pobreza nacionales, es una condición aceptada, vivida y sufrida que no tiene punto de referencia personal, con otras posibles formas de vivir, donde las privaciones han sido superadas y el gusto por la vida tiene relación directa con la capacidad adquisitiva de cada persona.

Dentro de las clases medias, no sucede lo mismo; si bien sus privilegios como grupo social son muy superiores a los de la mayor parte de la población, su estabilidad es precaria en todo momento; un desajuste financiero, un cambio político, pueden afectar gravemente sus intereses, precipitándolas sin ningún miramiento, en la masa del proletariado nacional.

Las clases medias no son tan uniformes como la clase privilegiada; los ricos, lo son por mucho tiempo; sus capitales suelen resistir los embates de la economía y la política, con relativa solides; la clase media a los primeros embates de un viento amenazante, se tambalea.

La crisis que vive nuestro país actualmente, ya afectó significativamente a esta clase social; muchos de los que estaban considerados como clase media acomodada, dejaron de serlo y hoy viven en la condición de clase media baja. De igual forma, un considerable número de representantes de la clase media baja, pasaron a engrosar las filas del proletariado.

¿De quién es la culpa? Hay que tener presente que estamos hablando de un fenómeno mundial. El liberalismo, como sistema, se encuentra en crisis. La mecánica que siguen los países poderosos para solventar sus enormes gastos internos y dominar al resto de las naciones con el poder adquirido, lleva por necesidad al empobrecimiento de la mayor parte de los seres humanos en el planeta. Las naciones poderosas viven de los recursos, trabajo y beneficios económicos que producen los pueblos que generan la riqueza mundial. La distribución de esta riqueza nunca podrá ser justa dentro del sistema neoliberal. Pero no hay alternativa; actualmente, no existe una propuesta diferente, que permita pensar en el fin de un sistema económico que tiene más de tres siglos operando de variadas formas en el planeta entero.

La clase media mexicana, se encuentra afectada también por otra crisis del liberalismo a nivel nacional. No es solo el problema que enfrentan las demás naciones. Aquí, la corrupción, que es marca distintiva del liberalismo, alcanzó niveles escandalosos, que han provocado un estado de ingobernabilidad y pobreza, superiores a la de muchos Estados Latinoamericanos, con economías y recursos muy inferiores a las de nuestro país. Los tecnócratas del PRI y PAN, han beneficiado a un reducido número de capitales mexicanos, a expensas del bienestar social; aparte de esto, accedieron a rematar los recursos naturales de la nación a compañías extranjeras, que saquean sin misericordia nuestras riquezas y convierten al país en una república maquiladora. Esta disminución en la calidad de vida, afecta a todos los mexicanos, pero significativamente a las Clases Medias. Las oportunidades para conservar el estándar de vida a la que se encuentran acostumbrados estos grupos sociales, disminuyen o se cierran día con día. Acceder a centros educativos de calidad, se hace más difícil para estas familias; las oportunidades de trabajo decrecen y la solvencia económica se ve amenaza, debido al continuo incremento en los precios de bienes y servicios que requieren.

Todo esto se debe a un solo factor general, que puede resumirse de esta manera: el país perdió estabilidad política y económica desde hace un buen tiempo. Hoy estamos pagando las consecuencias por permitir que el panismo y priismo alternadamente, se apropiaran o vendieran la riqueza nacional, que nos pertenece a todos como nación.

Los factores mundiales afectan, es cierto, pero en México hemos padecido los peores gobiernos de que tengamos memoria, en los últimos 30 años. Toda la seguridad y conquistas sociales, fruto de las luchas revolucionaria y sindical verificadas en nuestro país, se perdió o suprimió, por decisión de los gobiernos tecnócratas en turno.

¿Cuál sería la solución doméstica para salvarnos de esta caída sostenida? Eso también puede contestarse en una corta frase: un cambio de rumbo.

Si la Clase Media tiene verdadero interés en salvar su estado de bienestar económico, la única vía real que se presenta actualmente, es trabajar por ese cambio. Apostar por la continuidad político-económica que hoy se vive, sería un suicidio. Ni PRI, ni PAN son opciones reales en este momento. Ambos demostraron recientemente cuál es su interés verdadero. Trabajan para los grandes capitales.

Existe el temor -sembrado por los liberales-, de que un cambio representado por Morena, signifique el fin de los privilegios de la Clase Media; ese partido de izquierda puede trabajar a favor de los más humildes, retirando todo apoyo a los demás grupos sociales. Esa es una mentira infantil; Morena no es un Partido de izquierda, en el sentido clásico del término. Es una variación liberal que se instala en lo que se conoce como social-democracia. Incluso en algunos rubros se identifica más con el centro que con la izquierda. Su proyecto es de un mejor aprovechamiento y distribución del gasto público; erradicación de la corrupción e impunidad; disminución de la violencia e inseguridad; garantía de crecimiento y aprovechamiento de nuestros recursos naturales. Morena abriría un abanico de oportunidades que hoy se encuentran cerradas, gracias al espíritu depredador de las tecnocracias priista y panista. Es una alternativa real y a la mano, para salir en definitivamente de la espiral descendente que implementaron los dos Partidos de la derecha mexicana.

La Clase Media deberá meditar a conciencia, dónde están sus interese actuales y quienes son sus enemigos reales. La ruta trazada por el actual gobierno priista y sus anteriores cómplices panistas, es descendente. La vía que propone Morena le da garantías y oportunidades que no disfruta desde hace tiempo. A final de cuentas, la pretensión de Morena es el equilibrio social, dando a cada cual lo que merece, en base a su esfuerzo. La Clase Media es motor fundamental en el desarrollo del país y no puede quedar al margen en el nuevo proyecto de nación, propuesto por López Obrador.

Así pues, a pensarle y decidir con objetividad, dónde está el camino futuro para este grupo social tan importante.

León Trotsky.