¿QUÉ VIENE PARA MORENA?


Entregada la constancia de mayoría a Alfredo del Mazo, en lo que respecta a las elecciones efectuadas este año en el Estado de México, estamos ante un hecho casi consumado, que permite al Partido Revolucionario Institucional, conservar el bastión más querido y emblemático para esta clase política corrupta e ilegítima. Porque los triunfos del PRI, históricamente, se dan por la vía fraudulenta, que coloca a sus candidatos en los puestos en disputa, a pesar del voto en contra y el desprecio de la sociedad. En el Estado de México, fuimos testigos de un fraude descarado, que solo las autoridades del INE, IEEM y Tribunales Electorales locales y federales no pudieron registrar, a pesar de la abrumadora evidencia.

¿Qué sigue ahora para Morena? Al parecer en lo inmediato, seguir defendiendo el triunfo legítimo que le fue arrebatado, ante las pocas instancias oficiales que aún le quedan. Es entendible, pero la oportunidad de revertir la decisión oficial es muy poca.

Lo urgente sería en este momento, realizar el análisis serio y pormenorizado de lo ocurrido en las pasadas elecciones. Sobre todo en el Edomex, donde se dio el ensayo general de lo que puede acontecer a nivel nacional en el 2018. Urge generar el diagnóstico exacto de lo que permitió ganar en las urnas esa gubernatura, para perderla fraudulentamente ante los órganos electorales. Es algo que necesariamente debe hacerse porque se dieron fallas que deben corregirse a la brevedad, si no se quiere repetir el mismo escenario dentro de un año.

¿Qué salió bien? Bueno, pues lo más importante fue la designación de un perfil tan cercano al ciudadano común, como lo es la maestra Delfina Gómez; ese criterio de selección permitió dar de entrada, un golpe contundente a los candidatos acartonados y prefabricados del PRI y PAN. Otro acierto fuel el no aceptar alianzas condicionadas como la que proponía el PRD; aun sin este apoyo externo, Morena logró convertirse en la primera fuerza política en el Estado, con una votación abrumadora a su favor. La ciudadanía mexiquense se portó a la altura y acudió a votar en favor de Morena, de manera masiva.

¿Qué falló? Posiblemente otro tipo de alianzas que se dieron, como la concertada con las dirigencias del magisterio; se dijo en su momento que la invitación era únicamente a las bases, pero el historial gráfico de este hecho, muestra a lo más siniestro del SNTE ratificando el apoyo corporativista a Morena. Incluso gente del Partido, como Díaz Polanco, dijo molesto que con el tiempo, se vería lo acertado de esta decisión. ¿Dónde estuvo el SNTE en las áreas rurales del Estado de México, zonas en que se fraguó y consolidó el fraude? ¿No era éste su espacio de trabajo, dada la cobertura con que cuenta el sindicato?

Como simpatizante de Morena, me parece también que el Partido adoleció de una falta de imaginación seria. Sabíamos desde el inicio que la Guerra Sucia (mediática, comprando el voto, infundiendo miedo y culminando con un fraude), sería el arma que usaría el sistema para conservar en su poder el Estado de México. Su estrategia estaba más que cantada y pocas fueron las alternativas que se tomaron anticipadamente para revertir este tipo de conductas delictivas. Las autoridades del Estado Mexicano, nunca fueron opción para preservar el triunfo que los ciudadanos otorgaron al Partido y sin embargo, acudir a ellas en demanda de justicia, fue la única vía que se trabajó a conciencia, con los resultados que hoy todos conocemos.

¿Qué sucedió ahí? El voto se dio, el ciudadano cumplió, el triunfo se obtuvo, pero la defensa de estos logros no fue congruente con el trabajo y esfuerzo realizado por todos. Lo preocupante en este momento es que, si no se encuentra la mecánica correcta para derrotar, no solo al sistema en las siguientes elecciones, sino también al fraude que sigue al proceso electoral, repetiremos a nivel nacional el juego que los tecnócratas en el poder tienen bien diseñado. Experiencias como la de "Ni Un Fraude Más", preparada de última hora, no tuvo efecto alguno en la práctica; los tribunales desecharon todas sus solicitudes, sin tomar en cuenta lo documentado. Al parecer, ese empecinamiento en que la autoridad oficial, controlada por el sistema, resolviera conforme a justicia el triunfo de Morena, sin acompañar el requerimiento con otras acciones sociales pacíficas, pero contundentes, operó no a favor, sino en contra de Morena.

Al hablar de creatividad en lo que corresponde al diseño de nuevas alternativas para la defensa del voto, señalo también que el factor RIEZGO debe ser considerado como un elemento inevitable en todo lo que corresponda a defender los triunfos del Partido; en mi muy particular punto de vista, en el Estado de México, se abusó demasiado de la vía pacífica, entendiendo que cualquier movimiento social sería mal interpretado en la carrera rumbo al 2018; se trató de evitar a toda costa el señalamiento de "violentos"; se evitó ese riesgo, pero se perdió la elección. Una protesta masiva, respaldada por la sociedad civil, harta del PRI y demás partidos comparsa, si está bien organizada, no tiene por qué resultar violenta.

La vida es riesgo siempre; intentar evitar incidentes naturales a la confrontación política, resulta absurdo y negativo al final. Quizá a nivel de dirigencia del Partido, le viniera bien a Morena una inyección de sangre joven, con ese natural agresivo que distingue quienes están viviendo esa edad. La mezcla de experiencia y juventud sería muy sana. En ese sector estructural de Morena, se sintió lento y a la defensiva, el movimiento del Partido.

A partir de este día, la autocrítica y la crítica sana que intente darle aire nuevo a Morena, es la mejor apuesta que puede hacer el Partido para pulir aquellos aspectos que no funcionaron adecuadamente en el Estado de México. Morena cuenta con el apoyo popular suficiente para ganar holgadamente en el 2018. La cuestión es: ¿Sabrá defender entonces sus triunfos? ¿Habrá aprendido lo suficiente de la elección que está terminando? Esperemos que así sea, por el bien del Partido, por el bien de su militancia y simpatizantes, pero sobre todo, por el bien de México.